Instituidos los premios José Cornide a los valores ciudadanos

La Voz

A CORUÑA

Entre las novedades que anunció el alcalde, Javier Losada, para reforzar los actos de conmemoración del día de la patrona de la ciudad, figura la próxima creación por parte del Ayuntamiento del premio José Cornide, que tendrá carácter anual y se entregará el día de la Virgen del Rosario a partir del año que viene en una ceremonia pública en el Teatro Rosalía. Los premiados recibirán una escultura creada por un artista gallego de prestigio.

Este nuevo galardón quiere ser un reconocimiento a la altura del eminente coruñés que le da nombre y con él se premiará a aquellas personas o entidades que desarrollen su labor en la ciudad y destaquen por sus valores sociales, humanos y culturales.

«La elección de José Cornide como denominación para el premio se debe no solo a que los coruñeses tenemos una deuda de gratitud y reconocimiento con quien fuera una de las mayores figuras de la Ilustración gallega y española, sino a que se trataba de una persona con un conocimiento multidisciplinar», señaló el regidor.

Procesión de la Virgen

Durante los actos de ayer se celebró una procesión que partió de la iglesia de Santo Domingo. Los fieles se agolpaban a las seis de la tarde en la puerta esperando a que la patrona de la ciudad saliese a la calle. Mientras aguardaban este momento algunos turistas se acercaban curiosos a ver qué ocurría allí. La banda de música comenzó a tocar y unas señoras comentaban emocionadas que en el momento que salió la Virgen de la iglesia el sol se asomó entre las nubes.

A partir de ahí, comenzó el recorrido por las calles de la Ciudad Vieja seguida de un gran número de personas que la acompañaron. Hicieron una parada en María Pita para regresar al punto de partida. En la plaza de las Bárbaras se celebró un encuentro de corales en la que participaron Follas Novas, Cantares Gallegos y Sporting Club Casino.

Además, los tradicionales cabezudos interpretaron bailes regionales acompañados de unos gaiteiros. Los niños eran los que más disfrutaban, aunque alguno prefería agarrarse a la pierna de su madre esperando a que se se alejasen. Otro años más, los trajes coloridos y las enormes cabezas hicieron disfrutar a grandes y pequeños.