El público podrá ver desde mañana las diferentes tonalidades de las piedras de las fachadas internas y originales del faro, hasta ahora cubiertas por el polvo y el musgo
06 oct 2010 . Actualizado a las 11:39 h.Si la torre de Hércules pertenece al selecto club de los bienes protegidos por la Unesco es porque se trata del único faro romano del mundo que continúa en funcionamiento. Sin embargo, la romanidad del monumento suele pasar, por lo general, desapercibida al visitante, más allá de los cimientos. Se entra, se sube hasta lo más alto, se observa la majestuosa vista y se baja, dejando por el camino la mayor parte de la información. En especial una trascendental: las fachadas interiores de la Torre, las de las cámaras que rodean la escalera central y que soportan siglos de historia, que ahora se podrán ver mejor que nunca.
Mañana los visitantes ya podrán comprobar los resultados. Tal y como explica el equipo que ha trabajado durante estos meses en el faro, se podrán apreciar los contornos de las piedras, así como los diferentes tonos de los sillares y los relieves. Antes, los unificaba un tono grisáceo, cuando no una capa verde de musgo. Ahora, tras un exhaustivo proceso de limpieza manual mediante cepillos y aspiradores, se podrá ver con total nitidez no solo cómo los romanos erigieron los muros, sino el modo con el que luego, en el siglo XVIII, se evitó su deterioro con nuevas piezas. Estos añadidos fueron ordenados por Eustaquio Giannini en su reforma neoclásica. Los llamó pizarra y se distinguen fácilmente por su color negro. Todavía se desconoce exactamente de qué material se trata.
Ahí es donde entra en juego la otra parte de los trabajos, menos vistosa pero de gran trascendencia para el equipo de historiadores, arquitectos y restauradores que trabajan en el monumento. Se trata de un grupo tan sólido que pide que no se personalice en ninguno de ellos. Por ello prefieren no dar el nombre y que las explicaciones de cada uno hablen como la voz de todos. Esta voz advierte que de todas la piedras se tomaron muestras: «Estas son las que nos van a decir en el futuro cuáles son las obras que vamos a poder acometer. Nos van a decir, por ejemplo si los morteros están deteriorados o cuál sería el método que deberíamos usar para arreglarlo». También dirán qué clase de mineral fue el que empleó Giannini para esos arreglos. «Es una roca carbónica, pero aún no sabemos cuál», admiten.
Gran estado de conservación
Durante el proceso no se encontró ninguna sorpresa negativa. Los técnicos indican que cualquier «fachada de Compostela o de las iglesias coruñesas de piedra, que tienen muchísimos menos años, están en muchísimo peor estado». A ese respecto recuerdan que, cuando los inspectores de la Unesco visitaron el monumento, les llamó la atención el excelente estado de conservación.
Muchos de estos detalles permanecen secretos al público común. No pocos son los que desconocen dónde se localizan los muros originales. Para el mes de noviembre se prevé que estos trabajos se completen con la instalación de paneles explicativos porque «la gente entra en la cámara, mira y se va diciendo no hay nada que ver», dicen los técnicos. Ahora, no solo verán mucho. También podrán entender mejor el gran tesoro histórico-artístico de la ciudad.