«Antes de Pekín ya se decía de mí que estaba acabado; la envidia es fastidiada»

Fernando Hidalgo Urizar
Fernando Hidalgo REDACCIÓN/LA VOZ.

A CORUÑA

El campeonísimo gallego alcanza el mes de agosto en forma dejando en evidencia la rumorología sobre su estado físico. Ahora, luchará «con humildad» por el podio en el Mundial de Polonia

15 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

David Cal hizo los deberes en su concentración en Cervo. En dos meses alcanzó su habitual estado de forma de agosto, es decir, óptimo. Así se pudo ver en el control al que fue sometido en aguas de Verducido, donde su rival José Luis Bouza se tuvo que conformar con seguir de lejos al tetramedallista olímpico. Y es que Cal anda mucho, a pesar de una rumorología que curiosamente lo acompaña desde que se proclamó campeón olímpico en Atenas. Según la misma, todos estos años ha iniciado su decadencia. Sin embargo, desde entonces su palmarés internacional no ha dejado de crecer. Ahora, acudirá al Mundial de Polonia donde aspira a luchar por el podio en los mil metros.

-Este es, dentro del ciclo olímpico, el año de carga, como en el 2006.

-Pero en cambio andaba bastante bien. Estaba para medalla. Fue el Mundial en el que ganó el mexicano Everardo. El viento me mató y quedé quinto, pero estaba para las medallas.

-Y ahora, ¿qué tal anda?

-Bien. Eso lo tengo claro, pero hasta que veamos a los demás no podré decir cuánto de bien ando. Otro aspecto que hace que sea difícil valorar mi estado de forma es que cambiamos de pista, con lo que las referencias son diferentes. Los tiempos fueron buenos, pero los hice en Cervo, donde nunca antes había entrenado. Si fueran en Asturias, la cosa sería diferente porque allí entrené más veces. Quién sabe, igual resulta que uno llega mal a un Mundial y los demás están peor y ganas. O sucede lo contrario, que uno va de maravilla y los demás van todavía mejor. Hay que ir con humildad.

-¿Era usted conocedor de los rumores que han corrido este año por ahí?

-Sí, je, je.

-Según esos rumores, había un cambio en el orden de la canoa en España.

-Los he escuchado, pero no hago caso. Sé que estoy bien y que he hecho bien las cosas. Sabemos que cuando toca andar, andamos. Yo lo veo clarísimo. Lo vi siempre clarísimo. En el control de Verducido pudo ver todo el mundo que anduve mucho más que Buzo [José Luis Bouza, su rival en e l control]. Él remó todo el año bien, pero yo he andado cuando tenía que andar.

-De usted se ha estado diciendo que estaba...

-Acabado, je, je. Es algo que siempre sucede. Antes de Pekín ya se decía de mí que estaba acabado; la envidia es muy fastidiada. Tengo las cosas claras. Yo soy bueno, pero no invencible. No puedo estar todo el año al cien por cien porque luego no gano nada. Si estás todo el día en batallitas por España, luego cuando llega la guerra en el extranjero vas y la pierdes. Si hay que perder batallitas por el medio, se pierden. Lo importante es ganar la guerra. O estar en condiciones de hacerlo.

-De todas formas, la diferencia con Bouza fue excesiva.

-Sí, no sé... También se decía que Buzo estaba tocado en un hombro.

-Con quien no pudo fue con el joven Oliveira.

-Estaba convencido de que ganaría el mil, tal y como pasó, pero no lo estaba tanto en el 200. André es joven y anda muy bien en el 200. Tuve una mala salida, pero fue culpa mía. Me ganó bien. Espero que en el futuro estaré mejor. De todas formas, no quedé descontento del todo con mi actuación en la prueba corta. Vamos, que no me desanimo.

-En Polonia tiene posibilidades reales de medalla.

-Estoy bien y en parte dependerá de cómo estén los demás.

-Si le salen mal las cosas, puede quedarse sin beca.

-Sí, creo que si no quedas entre los ocho primeros no te dan la beca ADO, aunque también hay unas ayudas especiales a las que se podría optar.

-Pero no tener un resultado en Polonia sería una buena avería en su economía. ¿Eso le supone presión añadida?

-Sí, es así. Pero procuro no pensar eso antes de competir. Lo importante es hacerlo bien.