A la provecta edad de 95 años se nos ha ido uno de los coruñeses que más ha querido a su ciudad, Enrique Cornide Ferrant, quien en un normal alarde de cariño a una urbe afirmaba hace casi dos décadas en este periódico: «Nadie está más enamorado de esta ciudad que yo».
Agraciado este cronista con su amistad cree justo recordarle porque Enrique Cornide formaba parte de esa generación de coruñeses, liberal-republicanos en su mayoría, que han dado a la ciudad lustre y prestigio, amén de constituir todo un ejemplo de comprensión, buen hacer, respeto a las leyes, austeridad y bonhomía. Cornide era, además de abogado, escritor y conferenciante, vocaciones que el recordado Carlos Martínez-Barbeito calificaba de extraordinarias. Una docena larga de libros así lo atestiguan y más de veinte conferencias entre A Coruña, varias ciudades gallegas y Madrid, lo avalan.
Desde la biografía de Pablo Picasso al libro que ensalzaba a «mujeres estelares en la cultura gallega» (este es el nombre del libro), Cornide nos obsequió con una escritura sencilla y repleta de datos que demostraban que había trabajado bien los distintos temas. En clave anecdótica contaré que hace algunos años sostenía con Alfonso González Catoyra, otro ejemplo de gran hombre (autor de las famosas Biografías coruñesas) , una competencia a ver quién era el que publicaba más libros.
Creo que hubo empate pero Cornide sufrió el que Catoyra no lo incluyese en sus biografías. Fuera ya de anécdotas diré que con el fallecimiento de Cornide A Coruña ha perdido a uno de sus más importantes valedores. Solo nos queda rezar.