La panificadora de Cortiñán sufre frecuentes cortes de luz a las seis de la mañana, lo que echa por tierra toda su producción de la noche y bloquea las máquinas
16 jul 2010 . Actualizado a las 19:54 h.En la entrada de la panadería de Cortiñán asoma una gran bolsa negra. Está llena de masa que tenía como destino convertirse en pan pero se quedó a medio camino. Cuando estaba a punto de tomar la forma de barras, la panificadora se quedó sin luz y todo el trabajo acabó en la bolsa, tan negra como el humor del dueño del negocio, Fernando Nogueira, desesperado por un hecho que se repite con demasiada frecuencia.
La falta de suministro eléctrico se ha repetido durante toda la semana y, de forma misteriosa, solo afecta a esta esquina de la parroquia de Cortiñán, en el cruce entre la N-VI y la carretera de Montellos. «Cuando aquí estamos sin luz subo al tejado y veo que en Piadela, en Viladesuso y todos los sitios próximos tienen electricidad», espeta Nogueira, cuya voz ya se ha hecho popular para las operadoras de Unión Fenosa. «Llamo y me dicen: ''¿Pero tú otra vez?''... Es que llevamos así muchos años, demasiado, entendemos que esto puede pasar alguna vez, pero nosotros estamos abonados a perder la luz», dice el propietario de la panificadora, apenado por no poder ofrecer un «producto bueno» a sus clientes. «Las barras nos salen torcidas, tengo que tirar con todo, esto no lo puedo llevar a ningún sitio», explica. Nogueira ha encontrado un pequeño alivio en un colega de profesión, el panadero de San Pantaleón (Paderne), Javier Sanjurjo. «Nos ha proporcionado pan y gracias a eso vamos tirando», señala.
Fenosa, que aseguró ayer que intentará subsanar el problema lo antes posible, le habla de un cable subterráneo como posible causa del mal, el apagón que se produce siempre en el peor horario posible para los panaderos, alrededor de las seis de la mañana, cuando están a punto de retirar la masa de las máquinas. «Esa es otra, las máquinas se nos bloquean y tenemos que desmontarlas para limpiarlas durante horas», añade Nogueira, quien ha llegado a presentar denuncias judiciales y administrativas. «Hace unos cinco años, Fenosa me dijo que en el recibo siguiente nos descontarían los daños por las pérdidas a causa de otros cortes inesperados de luz y sí, en el recibo venía detallado -recuerda el dueño-, nos rebajaron dos euros».