Todo el talento de Rory McIlroy, el niño prodigio del golf europeo, explotó en el arranque del Open Británico, que cumple 150 años, y en el majestuoso campo de Saint Andrews. Solo tiene 21 años, pero hace tiempo que el jugador norirlandés viene haciendo historia. Noveno golfista de la clasificación mundial, firmó una tarjeta para la historia. Con 63 golpes (nueve bajo el par del old course ) iguala el récord del campo, después completar la mejor primera jornada del más antiguo de los majors del golf.
Profesional desde los 18 años, ya tiene victorias a ambos lados del Atlántico, y fue tercero en el Campeonato de la PGA del año pasado. Con el tiempo en relativa calma, solo con lluvia durante algunos hoyos, McIlroy asestó un hachazo al torneo en la parte final del recorrido. Con un golpe bajo par tras los ocho primeros hoyos, consiguió un eagle en el noveno y seis birdies después. «Necesitaba sacar ventaja de la condiciones de la mañana», resumió después de disfrutar de una meteorología mucho más benigna que la que se había anunciado.
«No había visto un major así, en el que necesites cinco golpes bajo par para estar en el top-10 », comentó Tiger Woods, que también se atascó, como McIlroy (que perdonó el birdie ), en el hoyo 17. El número uno mundial figura a cuatro golpes del líder, empatado al cierre de esta edición con otros ocho jugadores en la octava plaza. Uno de ellos era Álex Cañizares, brillante en su primera participación en el Open Británico.
Entre los españoles, Nacho Garrido terminó con -3; Sergio García, con -1, Gonzalo Fernández-Castaño, Álvaro Quirós y Miguel Ángel Jiménez, al par, y José Manuel Lara, al cierre de esta edición, sufría con +6. Otro de los rostros del día fue el de John Daly. El excéntrico campeón de 1995 destacaba con -6, tercero.