Trabajos de investigación sobre las resistencias a los antibióticos, la artrosis o el riesgo de cansancio de las familias con bebés enfermos han merecido distinciones
29 jun 2010 . Actualizado a las 12:58 h.La casi recién estrenada nueva planta de la Unidad de Investigación se quedó justa para la foto. Y eso que no estaban todos. Con bata blanca, entre pipetas, tubos de ensayo, muestras impronunciables y demás aparataje científico, una parte representativa de los inquilinos del laboratorio y el hospital se retrató tras semanas de enhorabuenas cruzadas. En un mes cayeron sucesivos reconocimientos para el trabajo que desarrollan los profesionales del Complexo Hospitalario Universitario A Coruña, unos más pegados al microscopio y otros al enfermo, pero todos con la mirada en un futuro más sano. Rosario García Sampedro, que ha tenido entre sus brazos a cientos de recién llegados, recogió el primer premio a la mejor comunicación oral en el congreso internacional de diagnósticos de enfermería, que por primera vez se celebró en España, en Madrid, con la participación de más de 1.400 profesionales. «Siempre se hacía en Estados Unidos», explica la primera firmante del trabajo, un estudio sobre el cansancio de los cuidadores principales de los lactantes ingresados, es decir, las madres. Generalmente son bebés con enfermedades crónicas, con ingresos o prolongados o repetidos. «Siempre que se habla de persona dependiente, se piensa en mayores, pero no hay trabajos publicados acerca del rol de cuidador con niños», añade. Cree que precisamente el aspecto innovador del estudio, para el que siguieron en casi dos años a más de dos mil críos y sus familias, fue uno de los aspectos valorados para elegir su estudio como el mejor. Su proximidad a las familias les permitió precisamente tratar de identificar aquellos signos de alarma antes de que el cansancio acabase desbordando a las madres. Ahora, quieren dar un paso más y validar una escala para poder establecer de una forma objetiva los riesgos de cansancio del rol de cuidador. Además, elaborarán una encuesta para las mamás, que aportará nuevas informaciones para estar alerta. «De lo que se trata es de poder detectar antes el riesgo para prevenirlo y ayudarlas preparándolas, facilitándole ayudas nosotras o bien a través de trabajo social, de los psicólogos...», explica. Con la Universidad de Tejas Otra vigilancia, por no decir disección, es la que ha merecido otro reconocimiento, por segundo año consecutivo y entre 800 trabajos, para el equipo de Germán Bou en el congreso de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica celebrado en Barcelona. Él mismo resume los dos años de investigación: «Estudiamos las enzimas implicadas en la aparición de resistencias a los antibióticos de patógenos oportunistas responsables de infecciones en los hospitales, en concreto las Pseudomona aeruginosa ». Se trata de patógenos que afectan preferentemente a pacientes inmunocomprometidos, como quemados, trasplantados, en tratamientos de quimioterapia..., que generan infecciones en la sangre, en heridas, en el tracto urinario o en las vías respiratorias y tiene mucha capacidad para mutar y, así, inactivar los antibióticos. Para tratar de evitarlo, «primero hemos tratado de aclarar cómo se comporta esa enzima, qué zonas son importantes para que el antibiótico sea inactivado». «Había cierta controversia», explica el investigador, que tiene claro por qué es necesario saber cómo funciona: «Para buscar inhibidores». Ya se han puesto a ello. Quieren neutralizar, engañar al patógeno para que no deje sin efecto al medicamento, y están en contacto con la Universidad de Texas para dar con la fórmula farmacológica que bloquee ese mecanismo. Marcadores Los 15 miembros del equipo de investigación de Microbiología trabajan muy cerca de los 27 que forman parte el de Reumatología, que también ha sido premiado, esta vez en Tarragona y en el congreso nacional de la especialidad. El simposio anunció distinciones para las diez mejores publicaciones de España, y la mitad fueron para el equipo coruñés. Cinco se trajo el grupo de Francisco Blanco y todas por el impacto de sus hallazgos sobre la artrosis. En síntesis «todos tienen que ver con la búsqueda de marcadores que nos permitan diagnosticar antes y de una forma sencilla la enfermedad, pero también para poder establecer su pronóstico», indica el responsable del grupo y del Inibic, Instituto de Investigación Biomédica. Son cinco las publicaciones reconocidas en el último simposio nacional porque se trabaja tanto en la búsqueda de marcadores genéticos como proteicos y también en este caso la cosa no se queda ahí. Tiene continuidad y la intención es llevar a la práctica clínica cuanto antes los resultados. De hecho, ahora están trabajando con el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos en validar los marcadores mitocondriales en una población importante norteamericana. «Ellos nos envían 3.000 muestras de ADN de enfermos y 2.000 de personas sanas y nosotros aplicamos nuestro método para identificar los que ya tienen artrosis; si sale, el siguiente paso ya es de uso clínico», concluye.