El colegio de Présaras se rebela contra la Xunta, que lo obliga a prescindir de una de las hermanas cocineras del centro
14 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Todos los estamentos del colegio de Présaras, en el concello de Vilasantar, ha hecho causa común con las cocineras. Los profesores, los alumnos, el director,... arropan a las hermanas Teresa y Mercedes Blanco Paz, responsables de la cocina del centro. Porque la Consellería de Educación ha dado orden de suprimir uno de los dos puestos entre los fogones. De este modo, Mercedes aún desconoce cuál será su lugar de trabajo el próximo curso. Pero, en contra de lo que pueda parecer, la damnificada es su hermana Teresa, porque se queda ella sola con el trabajo de las dos en la misma cocina en la que llevan trabajando tres décadas.
«A miña irmá vai acabar enfermando», apunta Mercedes. «A cociña traballa para 56 comensais e non me explico cómo vai facer ela soa». La cocinera, cuyo destino está ahora en el aire, reflexiona sobre la incoherencia de la medida con las normas originadas por la propia Consellería. «Desde a Xunta nos din que non queren que traballemos con precocinados, senon que as cousas sean o máis naturais posibles, ¿qué pensan? ¿que cociñar san non dá traballo?», se pregunta Mercedes, también preocupada por las posibles consecuencias del trabajo en solitario de su hermana ya que a la cocina solo pueden acceder el director del centro y la responsable del comedor. «Recentemente á miña irmá deulle un vértigo e houbo que levala dalí... ¿e se lle volve pasar estando soa? E se enferman, ¿quén cociñan? ¿os maestros?», añade.
Por otro lado, el trabajo de estas dos veteranas cocineras se complica con la presencia de dos niños celíacos. «Hai que freir con outra fariña, nós mesmas lles facemos o pan... e iso require catro máns na cociña», argumenta Mercedes Blanco. De este modo, la preocupación se extiende a los progenitores de estos niños que necesitan una alimentación especial. Es el caso de Rosa, madre de uno de los niños celíacos. «No dudamos de la profesionalidad de estas cocineras, al contrario, han hecho siempre un trabajo impresionante, pero está claro que no se puede poner el mismo cuidado cuando se tiene el doble de trabajo», indica Rosa, sorprendida por la tibia respuesta de los padres en la reunión de esta semana. «Hubo apenas diez padres y me parece que el problema es bastante importante», dice.
Dicha reunión consistía en un cierre simbólico del centro, impulsado por el propio Concello de Vilasantar. La alcaldesa Manuela García solicitó un encuentro con el conselleiro de Educación y el pleno aprobó una moción que insta a la Xunta «a manter os postos de traballo e as prestacións que actualmente ofrece o comedor escolcar do CEIP de Présaras».
Orden del 2007
La Consellería de Educación, a través de la delegación de A Coruña, justificó la medida de recorte en el centro de Vilasantar apelando a una orden de febrero del 2007 aprobado bajo el gobierno bipartito y que fracciona los comedores escolares en cinco tipos. El del centro de Présaras estaría incluido en el primero (hasta 75 comensales), para el que prevé solamente un oficial de cocina. El segundo tipo (entre 76 y 150) recoge un oficial más un ayudante de cocina.