Vuelven las obras a la calle del Orzán, que estaba previsto abrir en Navidad

La Voz

A CORUÑA

A comienzos del pasado mes de diciembre los comerciantes de la calle del Orzán expresaban su esperanza de que las obras de urbanización del vial concluyeran antes de los días clave de las fiestas navideñas y no les afectaran más a sus ventas. Tres meses más tarde, la propietaria de la tienda Peka's World, Lucía Ruiz de Aguirre, resumía el resultado de lo que había sido la campaña navideña: «Esas obras nos han hundido económicamente hablando. Esta Navidad ha sido horrorosa para nosotros. Hubo alguna tienda con una caja de 14 euros el día 23 de diciembre». Desde hace varias semanas, solo en un pequeño tramo próximo a la calle Rúa Nueva estaba pendiente la conclusión de estas obras, una tarea que se reanudó ayer con el fin de dejar abierto definitivamente este vial, aunque no está claro que se permita la circulación de vehículos por el mismo. Y es que durante las últimas semanas, sobre todo tras la visita del alcalde, Javier Losada, y el concejal de Rehabilitación Urbana e Vivenda, Mario López Rico, a este barrio, el debate entre vecinos y comerciantes de la zona sobre la peatonalización o no de esta calle se ha avivado. De hecho, había sido un grupo de vecinos los que habían solicitado la peatonalización y fuentes municipales indicaban ayer mismo que es poco probable que los coches vuelvan a circular por esta calle. Chus Facal, de la tienda de ropa Vaiben, elogiaba a principios de este mes las obras llevadas a cabo en la calle, tras las cuales aspectos como la iluminación o el firme del vial han mejorado notablemente. Facal ha sido una de las promotoras de la puesta en marcha, en su día, del Soho mensual en zona, una iniciativa que tenía como principal objetivo hacer de esta barriada la cabeza de la modernidad coruñesa y recuperar una zona lastrada por problemas como las pintadas, la prostitución en las calles y la decadencia de algunas construcciones. Suspensión del Soho Con el comienzo de las obras, los comerciantes apuntaron que lo más sensato era dejar de celebrar este mercado mensual que, según apuntaban, había servido para dinamizar la barriada y atraer visitantes a la misma durante los fines de semana. Algunos comerciantes, sobre todo los que se han instalado de nuevo en la zona durante los últimos años, han insistido en su apuesta por la recuperación de este espacio comercial, si bien consideran que algunos elementos como las pintadas o la presencia de las prostitutas en algunas calles les perjudican notablemente. Lucía Ruiz de Aguirre recordaba lo ocurrido en el Raval de Barcelona «por poner un ejemplo», y se mostraba escéptica con la peatonalización: «En donde se pretende peatonalizar solo hay siete tiendas y ese número es insuficiente para que la gente se sienta atraída por una calle peatonal». Mientras, las obras están a punto de ser un incordio.