Un tercio de los coruñeses son socios de las bibliotecas municipales, que convocan para hoy, en el Obelisco, la «grande manifestación pública a favor da lectura». En el día en que falleció Cervantes, la Casa del Consulado recuerda que guarda el primer «Quijote» en holandés
23 abr 2010 . Actualizado a las 14:49 h.«El hombre más sabio que he conocido en toda mi vida no sabía ni leer ni escribir». Esto decía, cuando recibió el Premio Nobel de Literatura, José Saramago, refiriéndose a uno de sus abuelos. «Lógicamente el conocimiento al que se refiere Saramago es humanista, no habla de los conocimientos de hoy en día, mucho más amplios», apuntaba ayer el coruñés Agustín Fernández Mallo, uno de los autores más leídos en los últimos años con su novedosa trilogía Nocilla . Y es que la lectura, sobre todo en una jornada como la de hoy, Día Internacional del Libro, es una cuestión que ocupa y preocupa.
Desde la Concejalía de Cultura se ha puesto en marcha este año la campaña A cidade que le , y para esta tarde, a las 19 horas en el Obelisco, está convocado un acto que pretende «pasar a formar parte do imaxinario da cidade», sostiene Elena Pernas, directora de las bibliotecas. Se trata de reunir al máximo número de personas (el alcalde, Javier Losada, y la concejala de Cultura, María Xosé Bravo, han anunciado su presencia) para leer un libro en voz alta durante dos minutos. Cada persona llevará el texto que quiera leer durante los dos minutos que durará el encuentro.
Y como puntos de encuentro se plantea la red de bibliotecas de la ciudad, en la que a las siete municipales se unen la Miguel González Garcés y la de la Diputación, según explica Elena Pernas. Apunta que a pesar de que un tercio de los coruñeses son socios «nós queremos seguir medrando, porque hai países en Europa que chegan a un 70 por cento da poboación».
Confiesa que desde estos centros, «tratamos de visibilizar a lectura, de pór en valor o que se está a facer porque son moitos os recursos dispoñibles». En esta línea detalla que se tiene muy en cuenta el entorno de cada una de las bibliotecas y las sugerencias sobre los fondos que debería haber en la misma; como ejemplo comenta las actividades de música de percusión o de divulgación de otras culturas que se dan en la Sagrada Familia «porque nesa zona hai moitos inmigrantes».
La alfabetización digital es otro de los objetivos para facilitar el uso de unas instalaciones en las que junto con el libro clásico conviven otros soportes soportes tecnológicos.
Las obras de actualidad son las más habituales en estos centros, mientras otros, como la biblioteca del Consulado, la primera de la ciudad que abrió sus puertas al público, guardan tesoros bibliográficos como un incunable de Santo Tomás, un manuscrito de Quevedo o la primera edición en holandés del Quijote , «que fue además la primera ilustrada», recordaba ayer la presidenta del patronato que rige la entidad, María Josefa Sánchez Posse. Todos los gastos de la reforma de la torre de Hércules llevada a cabo en 1789 también figuran entre la documentación que conserva este centro.
Visitas guiadas al Consulado
Josefa Sánchez también destacaba la puesta en marcha de las visitas guiadas a esta biblioteca, «para mostrar sobre todo lo relacionado con la Ilustración», que tienen lugar los segundos jueves de mes, con un máximo de 20 personas (es necesario inscribirse previamente y hay una pequeña lista de espera). «La gente sale contenta porque la guía, Amparo Hernández, es muy buena», sostiene, además de apuntar que la segunda biblioteca más antigua de la ciudad es «la del Circo de Artesanos».
Como «una biblioteca especializada, más encaminada a actividades de archivo», define María del Carmen Prieto el Archivo del Reino de Galicia, entidad de la que es responsable y que cuenta con unas 20.000 obras de distintas temáticas. Sobre algunos de dichos fondos destaca la presencia de la biblioteca del convento de Santa Catalina de Montefaro, que estaba en el término municipal de Mugardos, y formada por 1.303 obras que llegaron al centro procedentes del Ministerio de Hacienda.
Otros contenidos destacados que guarda el Archivo del Reino, cuya biblioteca está integrada en la red gallega, es la del humanista coruñés José Cornide o folletos curiosos como el pronóstico, almanaque y lunario general «diario y de quartos de luna para el año visexto de 1716: con todas las fiestas de gvardar, y días de santos de todo el año».
Esta no es la única biblioteca especializada, que en conjunto son la mayoría, puesto que muchas entidades cuentan con la suya, aunque sean poco conocidas. Es el caso de los fondos con que cuenta el Hospital Universitario, cuyo bibliotecario, Carlos González Guitián, es autor de varios interesantes trabajos de divulgación nacidos precisamente del contenido de estos fondos. También casi desconocida es la biblioteca de la Región Militar, mientras que otras, como la de la ONCE, se distinguen por su lenguaje adaptado a los invidentes.
En definitiva, una ciudad llena de pequeños tesoros literarios y de libros por las cuatro esquinas de los que se hablará durante toda la jornada de hoy, tratando de fomentar la lectura, una actividad que el año pasado ocupó la obra de citas distribuida durante la jornada de hoy como regalo (este año estará dedicado a la ciencia). «A lectura é un traxe que lle senta ben á alma e faina máis fermosa», sostiene un excelente animador de la lectura, como es el escritor Xavier P. Docampo.