Inevitablemente, el cuadro de Julius evoca la historia de los vagabundos de la ciudad que fueron pintados, empezando por uno de los primeros lienzos de Picasso cuando era alumno de la Escuela de Artes y Oficios de la ciudad. Curiosamente, Beatriz García Trillo es profesora en la escuela que lleva el nombre del pintor malagueño y muestra unos caballetes y unos peculiares bancos empleados para el inicio de los alumnos en esta tarea que adquirió precisamente en la mencionada Escuela de Artes y Oficios. «No vamos a decir que en ellos pintó Picasso -sostiene la pintora- pero sí que son de la época en la que él estaba estudiando en esa escuela y que fueron almacenados». Destaca que a pesar de ser del siglo pasado, la madera de los caballetes se conserva bien.