Antes había dos sombras detrás de Lewis Hamilton. Ron Dennis, director de McLaren. Y Anthony Hamilton, padre y mánager del piloto. Dennis abandonó el barco. Ahora se rompe la relación profesional entre el campeón del 2008 y su propio progenitor. La decisión fue tomada de mutuo acuerdo después de un período de reflexión, según indicó Lewis Hamilton en declaraciones a Autosport . Ahora comienza la búsqueda de un nuevo representante. «Tengo 25 años y creo que era inevitable cambiar llegados a este punto», señaló Hamilton. El inglés asegura que ha madurado, sobre todo después de las dificultades vividas en la pasada temporada y que de ahí deriva esta nueva etapa. «Ahora mi padre es solo mi padre. Quiero tener un mánager que se ocupe de todos los asuntos relacionados con la F-1. Y tengo ganas de hacer otras cosas con mi padre, como tomar una cerveza», indicó. El piloto no ahorró elogios para su ex representante. «No habría sido capaz de lograr lo que he conseguido en la fórmula 1 sin mi padre. Siempre me he sentido cómodo con él», destacó. Ayuda de McLaren Mientras Hamilton busca un sustituto, McLaren se ha comprometido a facilitarle a su piloto toda la ayuda posible en materia de patrocinios y gestiones administrativas. Anthony Hamilton desciende de una familia de emigrantes de la isla caribeña de Granada. Trabajó en el ferrocarril público mientras acudía a la escuela nocturna. Le prometió a su hijo que, si se comprometía a hacer sus deberes escolares, le ayudaría a encauzar su trayectoria para triunfar en el mundo del motor. Nunca ha evitado las cámaras en los grandes premios, sobre todo para festejar los éxitos de su vástago. «Casi es más famoso que yo», llegó a decir su hijo. Este afán de protagonismo le ha valido bastantes críticas dentro del mundo del motor, algunas incluso procedentes de Ron Dennis. Pero, sobre todo, fue censurado por ejercer un papel oscuro en la guerra interna que sostuvieron Hamilton y Alonso dentro de McLaren y por proteger por encima de todo y de todos a su piloto. Sus presiones sirvieron para que el asturiano fuera sancionado por una maniobra en boxes que frenó a su compañero. Así fue cómo Alonso perdió su pole en el Gran Premio de Hungría. Papá Hamilton tampoco dudó en denunciar que había una campaña racista contra su hijo. Y, sobre todo, apuntó hacia España, el lugar en el que el piloto inglés no goza precisamente del cariño de los aficionados de la F-1 debido a sus enfrentamientos con Alonso. Despedida abortada Además de su trayectoria, Lewis le debe a su padre su permanencia en la fórmula 1. El campeón admitió que en la temporada pasada pensó en una posible retirada. Primero fue sancionado al demostrarse que mintió al dar su versión sobre un incidente con el italiano Jarno Trulli en el Gran Premio de Australia. Después, como el resto de pilotos de las grandes escuderías, penó por los circuitos abrumado por el dominio de Brawn. Y en esos momentos de duda Anthony fue decisivo para que su hijo no tirara la toalla. Hamilton sénior también seguirá ligado al motor. Porque ha sido contratado como mánager por Paul di Resta, piloto reserva de Force India. Y cuenta con la academia GP Prep, con base en Silverstone, que pretende ser un vivero de futuros astros de la fórmula 1. Queda por ver si seguirá exhibiéndose ante los focos y moviendo sus hilos. Pero ya será solo como padre.