El incendio de un transformador alerta a los vecinos de las Pajaritas

La Voz

A CORUÑA

28 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Se quedó en un susto, pero el incendio en un transformador en las Pajaritas echó ayer a la calle, poco después de las cuatro de la tarde, a los vecinos del entorno de la calle Rafael Alberti. «Eu pensei noutra cousa», comentaba uno de los residentes en el número 6, que bajó de su piso al oír «tres ou catro explosións bastante fortes». De inmediato, una densa humareda comenzó a salir de la pequeña zona de césped que se encuentra frente al portal de acceso al edificio, donde están instalados, en un recinto bajo el campo, los transformadores subterráneos de la red eléctrica de Gas Natural-Unión Fenosa.

A las cinco de la tarde, numeroso público seguía las operaciones de los bomberos y la Policía Local, que precintaron la zona y dieron aviso a la empresa suministradora al comprobar que no había riesgo de que se produjesen llamas. El humo, sin embargo, despedía un fuerte olor, por lo que los agentes se esforzaron porque los peatones se alejasen lo máximo posible.

Carlos García Touriñán, jefe de Bomberos y Protección Civil, señaló que las explosiones se habían producido a consecuencia de un cortocircuito provocado al inundarse el recinto donde se encuentran los transformadores debido a la intensa lluvia caída durante la jornada. «Esto no tiene nada que ver con el ciclón», señalaba cuando aún no se habían comenzado a notar las rachas más fuertes del temporal, que llegarían más tarde.

Los servicios de emergencias confirmaron también que no era la primera vez que acudían a llamadas por incidentes similares exactamente en el mismo punto. De hecho, algunos vecinos señalaron que, aunque no recordaban que con anterioridad se hubiese producido tanto estruendo ni una nube de humo como la de ayer, de forma relativamente habitual los edificios de la manzana, en especial del 6 al 12, sufrían cortes de luz coincidiendo con lluvias fuertes que inundaban los transformadores subterráneos, a los que se accede tras levantar una trampilla por la que se filtra el agua. «Electricidade e auga non casan ben», comentaba uno de los vecinos.