La detención de una concejala del equipo de gobierno municipal es una muesca más en la larga lista de escándalos que genera este concello agrícola
28 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.El Concello de Abegondo se ha convertido en un bucle de escándalos. Un modesto municipio de apenas 6.000 habitantes y de eminente potencial rural es capaz de generar tanto ruido político como una gran ciudad española. Esta semana los vecinos han hecho su vida conviviendo con una noticia de difícil digestión, la detención de la concejala Cristina Rabón, que declaró durante varias horas en el cuartel de Lonzas por un presunto delito de estafa y falsedad documental. La jueza de Betanzos que instruye el caso ya recibió las diligencias desinfladas con la imputación de un solo cargo. Pero el episodio bastó para girar las cámaras mediáticas sobre este Ayuntamiento rodeado de prados y rencillas políticas.
Su alcalde, José Antonio Santiso Miramontes, se muestra estos días especialmente preocupado por el estado anímico de la concejala imputada. Pero, al mismo tiempo, lamenta la imagen que está proyectando su municipio a nivel autonómico e incluso nacional. «Siempre salimos en las noticias por cosas de este tipo, se nos señala como un nido de corrupción pero se da la circunstancia de que mi concejala nunca cobró un duro del Concello», asegura el regidor. Pero su llegada al sillón de la alcaldía también fue traumática hace algo menos de un año, fruto de una moción de censura contra el anterior alcalde. Ese fue otro de los grandes líos que sonrojó a las centrales gallegas del PP y PSOE. El cambio fue tortuoso y el ex concejal socialista Manuel Eladio Fernández comprobó cómo las gastan en Abegondo con los tránsfugas. Su coche apareció con pintadas. Curiosamente, esta misma semana, con una compañera del equipo de gobierno en el ojo del huracán, las pintadas se repitieron en el mismo vehículo.
Las rencillas subyacen en cada polémica. Las formas de debate no son precisamente las más exquisitas, como demostró el concejal Juan José Rocha al referirse a Cristina Rabón días previos a su detención e imputación. Poco después del relevo en el gobierno local, Santiso destapó la vigilancia «a lo gran hermano» que había establecido Rocha con varias cámaras controladas desde su despacho.
El Concello anunció ahora medidas «contra los que están detrás» de la denuncia a Rabón. Porque en Abegondo las cosas pasan por causas extrañas. En círculos reducidos ya se señalan los nombres de algunos políticos de la comarca como actores en la sombra. Porque la política en Abegondo avanza por una sucesión de venganzas personales y mociones de censura. Ya van tres en toda la democracia.