Han perdido el miedo a los fogones y ahora ya se atreven a preparar todo tipo de platos, gracias al curso organizado por el Concello arteixán y la Fundación Secretariado Gitano
25 feb 2010 . Actualizado a las 13:16 h.Los mandiles se han convertido en una de sus prendas más utilizadas durante los últimos meses, en los que se han hecho unas verdaderas expertas de los fogones. Diez vecinas de Arteixo finalizaron ayer un curso formativo, promovido por el Ayuntamiento y la Fundación Secretariado Gitano, en el que han conocido muchos trucos para aprender a cocinar y a alimentarse mejor.
«Antes no sabíamos ni freír un huevo, y ahora hacemos mejillones, dulce de leche, pimientos rellenos de tortilla...», explicaba ayer Esther Jiménez, quien también bromeaba diciendo que su especialidad antes de asistir a las clases era «preparar las lentejas, que si las olvidas se pegan, pero si las dejas se matan».
También Chelo Borja estaba muy contenta con todo lo que había aprendido en este taller, «porque mis hijos antes no comían verdura, y ahora sí que la comen». Tanto ella como el resto de participantes esperan que ahora, además de mejorar sus dotes culinarias, puedan encontrar trabajo de cocinera, «a ver si nos pillan en algún sitio».
Por el momento, ayer ya tuvieron su primer encargo, y fue elaborar los pinchos que se sirvieron en la entrega de los diplomas, un acto en el que se contó con la presencia de la alcaldesa del municipio, Pilar Souto, y con la concejala de Sanidade y Servicios Sociais, Lourdes Loureiro. A esta cita también asistieron una docena de alumnos -muchos de ellos maridos y compañeros sentimentales de las nuevas cocineras- que durante estos meses participaron en un taller de orientación laboral.
Carlos Borja se mostraba encantado con todas las clases que les habían impartido y donde aprendió a elaborar un currículo, «a saber expresarme en una entrevista de trabajo, y a perderle un poco el miedo», explicó, al mismo tiempo que anunció que todos ellos estaban en paro, «pero hemos enviado el currículo a Ikea, a ver si nos cogen». Confiesa que va a echar mucho de menos estas clases, porque había mucho compañerismo y un buen ambiente.