La sangre alteró ayer la calma del municipio de Arteixo, en la localidad de Meicende. Pocos minutos antes de las seis de la tarde, los vecinos se vieron sobresaltados por una fuerte discusión en medio de la calle, a la altura del número 7 de la avenida de Santiago de Compostela.
Una mujer, según informó un testigo presencial, estaba siendo zarandeada e insultada por un hombre y una mujer que, según investigaciones posteriores, eran vecinos en el mismo edificio. En medio de la discusión, apareció la pareja de la mujer que estaba siendo golpeada y, en medio de fuertes voces, sacó un arma blanca con la que apuñaló al otro varón inmerso en la reyerta callejera.
El herido resultó ser un joven de 20 años, identificado por la Policía Local, que se encontraba en el lugar de los hechos, como Rubén M., que tuvo que ser trasladado en ambulancia medicalizada a las dependencias del Complejo Hospitalario Universitario A Coruña (Chuac). Sus heridas, en un primer examen, no parecían demasiado graves, según relataba minutos después del incidente una de las vecinas que presenció la pelea callejera.
De hecho, el primer reconocimiento médico constató la existencia de una sola puñalada en la parte superior de la pierna con una herida de carácter superficial que el diagnóstico médico calificó de leve. El servicio de Urgencias le dio varios puntos de sutura en la zona dañada y, tras un período en observación, le concedió el alta.
Las causas
Aunque nada ha trascendido oficialmente, la Policía Local sí confirmó la entrega voluntaria del supuesto autor de las heridas, que resultó ser un hombre de etnia gitana identificado como David E., de 33 años, que admitió su implicación en los hechos. Los agentes municipales hicieron entrega del sospechoso a la Guardia Civil, que lo trasladó a sus dependencias para proceder a la investigación y esclarecimiento definitivo de los hechos.
Los agentes del instituto armado que se encontraban en el lugar de los hechos recabaron los testimonios de varios vecinos para completar el puzle de las causas que propiciaron la reyerta callejera.
Según esas primeras declaraciones, el motivo del enfrentamiento radicó en las «cuentas pendientes» entre ambas familias por un juicio previo en el que ambas se habían visto inmersas.
Los vecinos aseguran que la pelea de ayer no fue un «hecho ocasional y aislado», sino, que insistieron que «era bastante habitual verles discutir y amenazarse en público con cierta frecuencia».