El final del carnaval llegó. No lo tuvo que cantar el Dúo Dinámico con la solemnidad que su canción despide al verano anualmente, sino que lo hicieron el más de un millar de coruñeses que entonaron Adiós en el corazón del entierro de la sardina. Un grupo que pudo incrementarse de no ser por la previsión del IMCE que en su nota de prensa indicó que el entierro tendría lugar a las 21 horas y, en realidad, este ocurrió a las 20.30 horas. Un desajuste de horario que provocó más de un enfado en los que se partieron el último mordisco del carnaval 2010.
«Es que es verdaderamente alucinante. Llegas aquí a la hora pensado que vas a ver el entierro y lo que te encuentras es cómo desmontan todo, que ya ha pasado. Da mucha rabia», decía un joven desolado junto a sus amigas desde la balaustrada del paseo marítimo. Miraba los restos del dios Momo aún ardiendo. También las carrozas que emprendían el camino de vuelta junto a los efectivos de Protección Civil. «¡No hay derecho, no hay derecho!», insistía.
Caída al mar
Con carácter previo hubo riguroso luto y muchos lloros al ver cómo el ataúd que portaba la sardina se lo tragaba el mar. Este casi se merienda algo más que la sardina, ya que uno de los enterradores mostró tanto apego que llegó un momento que tuvo que tirarse al agua para poder salir. Mientras todo eso ocurría, las plañideras competían por ver quién lloraba más fuerte y haciendo más ruido.
Al final, la sardina enfiló el mar y en la arena ardió ese dios Momo, que este año honró a la Torre con la torre de Pisa a un lado y la Eiffel en la otra. Previamente lo recogió de su emplazamiento en la calle San Roque la comitiva, que salió a las siete de la calle Arenal. Su ritmo fúnebre fue constantemente prostituido por risas y, tras llegar a la plaza de España, enfiló la calle de la Torre hasta alcanzar la playa de San Amaro.
Como manda la tradición, hubo enterradores, curas y obispos. Algunos, como los miembros de la comparsa Pantaleón, acudieron vestidos de egipcios con antorchas. Pero el fuego de verdad llegaría cuando se prendió la mecha de Momo. Y también la de la batería de fuegos artificiales que iluminó el mar dando a entender a los presentes y ausentes que sí, el carnaval 2010 ya había cerrado su última página. Ahora solo queda el epílogo del carnaval pequeño para los forofos.