Un coruñés busca conquistar la torre de Babel

A CORUÑA

05 feb 2010 . Actualizado a las 12:11 h.

Empezó con el inglés, «porque estaba en los últimos años de carrera de Química y lo tenía un poco oxidado. Además, si eras universitario, tenías más facilidades para entrar en la Escuela de Idiomas». Así relata Sergio Iturriaga -zaragozano, pero coruñés de adopción- sus inicios en el estudio de distintas lenguas; y, aunque nunca se propuso ser un auténtico políglota, cada vez está más cerca de conseguirlo, ya que en la actualidad maneja siete idiomas, sin contar el castellano, y no descarta empezar pronto a chapurrear uno nuevo: el portugués.

Al inglés, que considera muy útil para desarrollar su trabajo como químico en el laboratorio del Complexo Hospitalario Universitario A Coruña (Chuac), unió muy pronto el francés, que también había estudiado en el instituto, y no quiso desaprovechar todo lo aprendido. Al italiano llegó «de rebote», y con el alemán se propuso descubrir los secretos de una «lengua distinta».

Todos estos cursos los inició en Zaragoza, y cuando se mudó a Galicia también siguió con ellos y les añadió el gallego, «que junto con el italiano son los que más me gustan por su sonoridad». En la actualidad, y ya en la Escola Oficial de Idiomas de A Coruña, le resta por acabar el sexto curso de alemán (el segundo del ciclo avanzando), aunque por problemas de horario este año no se ha podido matricular en él para finalizarlo. Para compensarlo, se ha inscrito en árabe y japonés, dos idiomas con una gramática muy particular, y de las que estos días está realizando sus primeros exámenes.

Confiesa que no es un alumno brillante, y más bien se califica como un «estudiante normal, al que le gusta ver más una película o leer un libro en un idioma concreto que ponerse a estudiar durante horas». En todos estos años ha pasado por diferentes etapas a la hora de aprender idiomas, «porque una vez que empiezas a trabajar y entras en el mercado laboral, si surge algo más importante, lo tienes que dejar. «Por eso he ido cogiéndolos y dejándolos», añade.

Lo que sí tiene claro Sergio es que, al saber varios idiomas, «es más fácil aprender otros nuevos por las similitudes». Además, considera que aunque es de ciencias, «estudiar idiomas activa zonas del cerebro que no activa la química».