Las rehabilitadas Casa Salorio, en Rubine, y número 1 de la calle Betanzos sorprenden por sus acabados; la tarea obligó hasta a pedir moldes de zinc a Francia
26 ene 2010 . Actualizado a las 11:41 h.Ciento cuarenta rosas, unas grandes y otras pequeñas, hechas a mano tras recuperar tres originales que eran las únicas que se conservaban enteras. Una cornisa de zinc que va encima de los casetones y «de la que tuvimos que sacar el molde y mandarlo a Francia para que nos lo hicieran». Esto explica un responsable de Rehabilitación Hércules detallando las tareas con las que los trabajadores de esta empresa han dejado impoluta la fachada del edificio número 1 de la calle Betanzos, esquina a la calle Plaza de Lugo. Este inmueble está catalogado, data de 1901 y desde este fin de semana ofrece una imagen espectacular. Es el resultado de labores como amasillar todos los cristales, sustituir los vidrios rotos, incluidos los que son curvos, o lo habitual en estos casos del repicado de la fachada, el emplaste y «la pintura exterior de calidad», apunta dicho técnico. Lo más complejo de la rehabilitación, iniciada en el mes de julio del año pasado y costeada por la comunidad de vecinos, ha sido la cornisa superior de las galerías de zinc reparadas con ayuda de la tecnología francesa.
También la Casa Salorio, el edificio que hace esquina en la avenida de Rubine y la calle Modesta Goicouría, luce nueva fachada. Este es un inmueble cuyo proyecto inicial redactó en 1912 el arquitecto Antonio López Hernández y del que en 1925 Pedro Mariño modificaría la cubierta «añadiéndole una buhardilla recubierta de placas de zinc», según indica la Guía de Arquitectura de A Coruña .