Los clásicos del paseo marítimo

A CORUÑA

Matrimonios, opositores, grupos de amigos y jubilados acuden prácticamente a diario a su cita con el deporte al aire libre

25 ene 2010 . Actualizado a las 13:57 h.

La competición de los 10.000 metros supone para los deportistas dar 25 vueltas completas a una pista de atletismo. La misma distancia se puede realizar tal y como decenas de coruñeses la hacen a diario: en el paseo marítimo. Quien parta desde la Dársena hasta el Portiño hará algo más que esa distancia (concretamente, 10.300 metros) bordeando el mar en un entorno a todas luces más bonito que la grada de un pabellón.

«Aquí da gusto sudar la gota gorda», dice Jorge Caridad, un habitual del paseo. Entre cuatro y cinco días a la semana se marca sus 30 o 45 minutos de carrera. «Estoy preparándome para presentarme a las oposiciones para ser policía local, en las que me exigen pruebas físicas -comenta este joven de 29 años-. Esto lo complemento con el gimnasio. Empiezo en el estadio, voy hasta la cárcel y vuelto. Es una rutina muy agradable».

Parecidas pretensiones tienen Juan Fandiño (22 años), Manuel Fernández (22) y Rosa Gómez (27). Corren en grupo con un objetivo: lograr acceder a la Guardia Civil. «A veces somos más. Corremos una media hora al día», señala Fandiño. «Vamos aumentando, poco a poco, para ir a más», continúa Fernández. Comentan que en los días de lluvia corren en el pabellón de Riazor, «pero no hay color, definitivamente la pista es muchísimo más aburrida».

Dentro del paseo la zona más concurrida se encuentra en el tramo que va desde la fuente de los surfistas hasta la rotonda de las Esclavas. En este punto muchos corredores aprovechan para descansar o hacer estiramientos. Es el caso de Jose Manuel Rouco (40), Pablo González (48) y Macario Vega (47), tres enamorados del deporte que salen a correr juntos desde hace años. «Nada, es solo hobbie, no cobramos nada», bromea el primero. «Nos gusta el deporte y siempre es mejor hacerlo al aire libre -continúa-. Llevamos corriendo por aquí desde hace años. Normalmente, salimos del Club del Mar y hasta aquí. Esto engancha mucho. Llega un momento que es el cuerpo el que te pide que te eches a correr. Venir a hacerlo al paseo en un día bueno es algo insuperable».

Sobre dos ruedas

Tras los corredores, el segundo grupo de deportistas más importante en número son los ciclistas. Algunos de ellos alternan incluso ambas disciplinas. Ignacio López a sus 50 años está como un roble. «Eu poido facer tres horas de bici e correr unha hora ao día», comenta satisfecho. Se confiesa un enamorado del paseo («aínda que eu xa viña ante de que existira») y solo lamenta que «cando no verán hai moito turista pola zona da Torre non se pode andar ben na bici». El resto le entusiasma. «Tendo isto, ¿para que queres a bici estática ou a cinta de correr?», se pregunta. La respuesta, en su caso, resulta más que obvia.

En la misma línea y en una edad similar («ando sobre los cincuenta») se ubica Jose Vilasoa. Tres o cuatro veces a la semana saca la bicicleta y circula por el paseo: «Salgo de As Xubias, cojo el paseo y voy hasta el Portiño. Al llegar allí doy la vuelta, me voy al dique de abrigo y así puedo estar hasta las dos de la tarde. Para mí es un sitio perfecto».

Eso revierte en la salud: «Se nota mucho. Lo que haces te lo va a reconocer el cuerpo en el futuro. Yo me encuentro muy bien. No estoy gordo y no tengo ningún problema físico». Vilasoa le saca otro punto a mayores: «Yo antes jugaba al squash y al tenis, pero necesitas otras personas. Unos tienen trabajo, otros una comida y al final no puedes quedar a jugar. Aquí vienes tú solo, disfrutas del paisaje y, como alternativa al deporte en sitios cerrados, es una auténtica maravilla».