Hasta que en 1975 Uh Soo Il llegó a nuestra ciudad, en A Coruña no se sabía nada del taekuondo. En enero del año en que murió Franco inauguró el gimnasio Kim en la avenida de Arteixo, muy cerca de Juan Flórez. «Fue el primer gimnasio particular, después abrió el Judo Club Coruña», comenta este maestro coreano que ya se siente coruñés y al que los que fueron sus alumnos tratan con gran respeto y admiración. Y de usted. Es el abuelo de esta especialidad que tantos triunfos reportó al deporte coruñés. Todo empieza por Uh. Cabe recordar que en 1978 el Gim fue elegido mejor club de España «con tres medallas de oro, una de plata y otra de bronce», apunta Carlos Fraguela , que junto con José Luis Garrapucho y otros nombres clásicos del taekuondo coruñés promueven un homenaje al veterano maestro que tendrá lugar este sábado.
Recuerda sonriente cuando llegó a A Coruña y los niños iban tras él porque nunca habían visto a un oriental. En su país ya era un profesional de prestigio y aceptó el reto de montar el gimnasio, que años más tarde pasaría a ser de su propiedad. «Llegaron a pasar más de 500 personas al día», recuerda Garrapucho, hoy profesor, que reconoce que se quedó boquiabierto cuando vio en qué consistía este deporte que «solo se conocía por las películas», comenta Fraguela. Manolo Planas , Antonio Montes, Antonio García Mira , Francisco Zas , el único olímpico coruñés de taekuondo, Manolo Barreto y un largo etcétera de nombres vinculados a esta arte marcial. Entre los ex alumnos hay uno que destaca, pero no por haberse convertido en número uno del deporte, sino en uno de los más ricos del mundo. « Amancio Ortega acababa de abrir su primera tienda aquí al lado -señala hacia Juan Flórez-, y vino a practicar, creo recordar, con los que fueron sus primeros socios», rememora. «El tiempo pasa muy rápido», sentencia. Pasa con rapidez, pero los que fueron sus alumnos no se olvidan del maestro. «Estábamos muy unidos y entrenábamos juntos. Creo que se ha perdido el concepto de arte marcial y ahora solo es un deporte», analiza Garrapucho. Uh Soo Il tiene ahora 63 años y dice que cuando se muera quiere que lo incineren y que esparzan sus cenizas por Caión, donde tiene una casa. Ya no se dedica a forjar campeones, más bien los repara. En la calle Caballeros 27 dirige una clínica de digitopuntura y acupuntura. «Estoy muy orgulloso de que me hagan el homenaje. Fue una sorpresa porque me enteré hace pocos días», comenta delante del bajo, ahora vacío, en el que dio clases a centenares de coruñeses, entre ellos José Luis y Carlos, que lo acompañan en la foto y a los que pido que abracen a Uh. «No, no podemos. Es por respeto al maestro. Es nuestro padre. El hombre que nos enseñó a andar. Lo suyo fue una escuela de campeones», destacan. La historia de Miyagi en Kárate Kid es una broma al lado de la de este coruñés de ojos rasgados nacido en Corea.
«Estuve casi dos años viviendo en Miami porque necesitaba desconectar del mundo. Ahora vivo de nuevo en Madrid y estoy participando en desfiles o en catálogos de moda como el de hoy», me comenta poco después de salir del estudio R de maquillaje Verónica Hidalgo , la joven de Gerona que hace cinco años ganó el título de Miss España, el que ahora ostenta la coruñesa Estíbaliz Pereira . Ayer estuvo en A Coruña posando para Xulio Correa para el nuevo catálogo de la firma viguesa Olga Santoni. La sesión tuvo lugar en la tienda BoConcept de la calle Posse.
En miniatura y con la firma de Peteiro. Los más de 50 metros de la Torre concentrados en una obra de arte de unos centímetros. Ya falta poco para que La Voz distribuya el primer pin de la colección más coruñesa. Este domingo todos llevaremos nuestro símbolo en la solapa.