Representantes de Unicef, la Cruz Roja, Cáritas, Intermón, Solidaridad Internacional, Médicos del Mundo, Entreculturas y Acoes valoraron ayer el encuentro mantenido con el alcalde como una muestra de respaldo a la labor humanitaria, además de una oportunidad para llamar a la sensibilidad ciudadana para con los afectados por la tragedia. Aprovecharon la reunión para resumir brevemente sus proyectos y reiterar los mensajes apelando a la necesaria solidaridad.
Algunas de las oenegés, como Unicef, trabajan en Haití desde 1946, y con el terremoto su papel cobra si cabe aún mayor relevancia, dado que el 46% de la población es menor de 18 años. La infancia, prioridad de Unicef, está ahora más que nunca necesitada de lo básico: agua potable y alimentos.
José Luis Quintela, de Intermón, aprovechó para recordar los problemas previos al sismo que arrastraba ya Haití, uno de los peores lugares del mundo para nacer, según el índice de desarrollo humano, y la responsabilidad de las sociedades avanzadas en esta situación de «absoluta inexistencia de servicios sociales». Agradeció todo el apoyo y solicitó también que «no nos olvidemos mañana mismo» de lo que sucede.