El día en el que «Kika» volvió a nacer

Juan Torreiro

A CORUÑA

Tras dos operaciones, una perra atropellada por un coche cuyo conductor se dio a la fuga a principios de mes en Labañou, ya se recupera en casa de sus graves heridas

17 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Kika,

un ejemplar de podenco portugués de tres años, reposa ya en casa al cuidado de sus propietarios después de sobrevivir a un grave atropello a principios de este mes, gracias al empeño y, sobre todo, al cariño infinito de su dueño, Armildo Teixeira, quien afirma que perdió dos días de trabajo para estar al lado de su perra.

El pasado día 2, sobre las siete de la tarde, Teixeira salió de su casa con sus dos perros para dar el paseo habitual en la zona de Riazor, pero ese día decidieron cambiar ligeramente el itinerario para acompañar a la esposa de Armildo y a su suegra al coche. En ese momento, Kika comenzó a mostrarse un poco inquieta por la marcha de su dueña y cuando Armildo por fin soltó la correa que la sujetaba en la zona habitual de juegos de la perra, un descampado en el entorno de la avenida de Labañou, Kika echó a correr detrás del coche de su dueña sin más miramientos.

En ese fatídico momento, Armildo Teixeira intentó detenerla, pero «cuando reaccioné era tarde y ya escuché un fuerte golpe», comenta. El golpe al que se refiere fue producto del atropello que sufrió su perra, a la que vio retorciéndose de dolor en el suelo, mientras el conductor del vehículo, del que solo pudo comprobar que conducía un Peugeot 206 de color gris, se dio a la fuga, «sin comprobar si había arrollado a un perro o a un niño», denuncia el propietario de Kika .

Sin perder más tiempo y con su perra en brazos y la ropa llena de sangre, Armildo llegó desesperado a la Clínica del Sol, en Riazor, temiendo un dramático desenlace, aunque la intervención de urgencia a la que fue sometida Kika fue decisiva para salvar su vida, ya que «presentaba rotura de vejiga y pared abdominal, además de una luxación de cadera», comentó Sara, la veterinaria que atendió desde el primer momento a la perra. A la semana siguiente, el animal fue operado en una clínica especializada de la luxación de cadera, una intervención que duró más de cinco horas y de la que se está recuperando «estupendamente», asegura su propietario.

El último dueño de «Kike»

Armildo Teixeira, propietario de Kika , protagonizó otro episodio solidario con los canes que saltó a los medios de comunicación cuando decidió adoptar a Kike, perro que perteneció a la Duquesa de Alba y que fue encontrado agonizante en un contenedor por el mendigo coruñés Javier Oubiña, quien decidió vender sus escasas pertenencias para salvar la vida al perr o.

Kike

y

Kika

llegaron a compartir experiencias caninas durante unos meses, cuando Armildo vivía en una casa en el concello de Abegondo, hasta que

Kike

se murió de viejo el pasado añ

o. «Fue muy triste porque le cogí mucho cariño y sabía que había sufrido mucho, y aunque todo el mundo me decía que lo sacrificase para ahorrarle la agonía, yo no quise hacerlo y al final se murió rodeado de cariño, en casa y sin sufrir», recuerda Armildo Teixeira, quien admite que le hizo «un sentido funeral, construyéndole un pequeño ataúd y enterrándolo en la finca».