Un incendio arrasó ayer casi por completo uno de los almacenes de la empresa Tifón Hipermueble, ubicada en Arteixo. El suceso ocurrió pasados unos minutos de las diez y media de la mañana.
Hasta el lugar del suceso se desplazaron de forma inmediata las unidades de los bomberos y de Protección Civil de Arteixo. Los responsables de los servicios de emergencia pusieron en marcha el protocolo de actuación para este tipo de incidencias. Después de un rápido análisis de la situación «procedimos a inutilizar los equipos eléctricos del almacén en llamas, y de todo el complejo comercial». También valoraron los efectos de la emisión de humo a la atmósfera, «ya que lo que ardía eran productos cuya combustión podía resultar contaminante», indicó Alejandro García, el responsable del parque de bomberos arteixán.
Tras estas primeras valoraciones consideraron «muy escaso» el riesgo de nube tóxica, «y ya procedimos al control y extinción de las llamas». Para el desarrollo de este trabajo, los bomberos, ayudados por miembros de Protección Civil, utilizaron alrededor de 20.000 litros de agua, por lo que fue necesario contar con un vehículo nodriza que les suministraba sin pausa el agua. Los trabajos finalizaron sobre la una de la tarde, aunque un retén volvió a la zona por la tarde para realizar una nueva inspección del área calcinada.
La rápida actuación de los equipos de emergencia evitó que el suceso fuese a mayores. Y es que su trabajo impidió que las llamas, que se iniciaron en una de las naves que se encuentra en la parte trasera del área comercial ubicada en la avenida de Finisterre, alcanzasen el resto del complejo empresarial, compuesto por varios almacenes, anexos al afectado por el fuego, así como tres alas de exposición y venta al público, también contiguas al edificio incendiado, pertenecientes a las empresas Muebles E. Gundín, Dister Muebles y Tifón Hipermueble.
Uno de los empleados de la compañía también indicó que el diseño de la nave fue clave para evitar la propagación del incendio: «Los almacenes están separados entre sí por tabiques que llegan hasta el techo, y que tan solo permiten la comunicación entre las estancias por medio de pequeñas puertas», explicó.
Las llamas afectaron a un gran número de muebles y planchas de madera colocadas sobre palés, que se encontraban en el interior del almacén, de unos 200 metros cuadrados. El fuego el calor también destruyeron parte del falso techo de la nave.
Pese al suceso, las tiendas del centro comercial funcionaron a pleno rendimiento y atendieron a sus clientes nada más concluir la extinción de las llamas.