La cárcel de la Torre fue la primera opción para rodar la película que acumula más nominaciones a los Goya, pero, tras visitarla, el director la descartó por su tamaño
12 ene 2010 . Actualizado a las 12:04 h.Habría sido un the end espectacular para la cárcel de la Torre, un adiós de película. El viejo presidio situado frente a la torre de Hércules fue la primera opción para acoger el rodaje de Celda 211, el recinto en el que los productores situaron la trama en su imaginación cuando leyeron el libro en el que está basado el filme, pero finalmente el equipo y los actores acabaron trabajando en el presidio de Zamora, localidad donde ahora podrán presumir de las 16 nominaciones a los premios Goya que ha acaparado el largometraje dirigido por Daniel Monzón.
Emma Lustres (O Grove, 1975) es propietaria de Vaca Films, productora de la película carcelaria que arrasó en taquilla el pasado 2009 (8,7 millones de euros), cuando llevó a los cines a 1,4 millones de espectadores. Fue el tercer filme español más visto del año, tras Ágora y la infantil Planet 51. «La idea inicial era rodar en A Coruña. Es una cárcel que da muy bien en pantalla y que la gente de Vaca Films conocíamos perfectamente porque habíamos rodado en ella algunas escenas de El regalo de Silvia, un largometraje anterior de otra productora», relata Emma.
Visita de Daniel Monzón
La situación dio un giro cuando Vaca Films encargó el guión a Jorge Guerricaechevarría y Daniel Monzón, este último también director de la película. La escritura demandaba una cárcel más grande, «con más alturas y más módulos». Pero, aun así, la fase de localizaciones se inició en la cárcel de A Coruña. El propio Monzón la visitó «en septiembre u octubre del 2007», pero decidió que era «muy pequeña». «Para que la película se pudiese rodar allí tendríamos que haber retocado el 50 o el 60% del guión», apunta Emma.
Descartado el presidio coruñés, visitaron «el de Ferrol y muchos otros», y todos fueron descartados por su reducida superficie. «Incluso pensamos en construir una cárcel para la película, pero concluimos que, además de caro, no iba a ser tan real como una de verdad».
Finalmente eligieron el viejo presidio de Zamora, ya abandonado, «que no era tan grande como quería Daniel, pero sí mucho mayor que el de A Coruña». El guión se retocó, y no solo porque la superficie de la cárcel era menor, sino porque los exteriores hubo que situarlos en Zamora. «Si se llega a rodar en A Coruña, en la película habría salido el mercado de San Agustín, o el de la plaza de Lugo, en lugar del de Zamora».
Porque allí, en ese entorno zamorano, fue donde finalmente dieron vida al guión los actores, encabezados por Luis Tosar, en cuyo currículo figura precisamente un rodaje en la cárcel coruñesa, el de El lápiz del carpintero.