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Los hosteleros de la calle de la Barrera no organizarán esta Navidad su tradicional Nochevieja adelantada. La oficial y la de los universitarios siguen con buena salud
20 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Tal día como anteayer hace un año, la calle de la Barrera vivió una fiesta a destiempo. La clientela de sus locales de hostelería se echó a la calle con matasuegras, serpentinas y uvas. Doce, concretamente. Se trataba de una simpática iniciativa que llevaba cuatro años celebrándose en la tradicional zona de vinos: una Nochevieja adelantada.
No habrá quinta edición, al menos este año. Óscar Rodríguez, responsable de la asociación de hosteleros de la Barrera, señala con tristeza que «no hay fondos». «Nos hubiera gustado que esto se institucionalizase, pero el Ayuntamiento no ha sido proclive a ello, y los proveedores, aunque muchos nos ayudasen, no eran suficientes», indica. Para el año que viene no pintan mejor las cosas: «Queremos instalar pantallas gigantes para ver los partidos del Mundial y creo que todos nuestros fondos se destinarán a ello».
La decepción de la Barrera contrasta con la espléndida acogida que tuvo la convocatoria del fin de año universitario. Celebrado el pasado jueves, reunió a unos 300 jóvenes que, intercambiando uvas por gominolas, celebraron las 12 campanadas del 17 como si fuera el 31. En muchos casos, incluso, acudieron vestidos de gala con tacones, corbatas y toda la parafernalia festiva. Entre los asistentes, que en su mayoría debutaban en este tipo de celebración, existía un deseo unánime: que se convierta en una referencia fija dentro del calendario festivo de la ciudad.
De todos modos, el Fin de Año oficial, el de verdad, el del día 31, sigue siendo el rey de la fiesta. Los locales y discotecas ya colocan sus planes en los muros de la ciudad. Sigue la tendencia de los últimos años: se imponen más los bonos de copas y los precios con un ligero incremento a las barras libres que lo monopolizaban todo.