La nueva calle Barcelona conserva su espíritu tradicional, aunque, según el espíritu de la actuación, encargada a Acciona Infraestructuras, «pretende una imagen más renovada, más limpia, diáfana y moderna, además de completar y renovar servicios».
La misión parece cumplida. Al menos eso es lo que opinan los primeros usuarios de la calle peatonal. «Ha quedado muy bien y sobre este asfalto se anda mejor que sobre el otro», admitía Elena, una vecina de la calle de toda la vida que aplaudía de forma entusiástica las intervenciones de los políticos en la inauguración.
Las dudas de algunos sobre el supuesto efecto deslizante del hormigón eran rebatidas por los técnicos y por el edil de Infraestructuras, Esteban Lareo, que jugaba en casa -es vecino del barrio- y recibió abrazos y felicitaciones a espuertas por una actuación ejecutada en apenas diez meses.
También aplausos recibieron los bancos dispuestos de forma estratégica a lo largo de los más de 12.800 metros cuadrados reformados con el nuevo acabado ornamental. «Son muy cómodos y siempre vienen bien, porque aquí vive mucha gente mayor», insistía Andrés García.
También hubo tiempo para quejas, alguna de ellas en forma de recriminaciones. Así, hubo quien aprovechó la presencia del alcalde para protestar por la falta de aparcamientos en el barrio y porque el nuevo diseño impide el paso de vehículos «para bajar a personas mayores o cualquier cosa pesada», como denunciaban algunos comerciantes. Tampoco faltaron los que reclamaron al alcalde más control sobre los perros y una limpieza esmerada del vial. Pero la conclusión la expresaba una pareja de sexagenarios que charlaba por el móvil con un familiar: «Ha quedado un paseo muy acogedor», le explicaban de forma rotunda.