Al final, apagón

A CORUÑA

El partido de Riazor tenía un favorito. El Barcelona se presentaba con esa etiqueta, igual que en cualquier otro campo de España y en muchos del extranjero. Esto hay que aceptarlo, pero hay equipos capaces de romper esos pronósticos y el Deportivo está entre ellos. A la hora de ponerse el balón en juego, el deportivismo tenía esperanzas, aunque también respiraba ese temor que siente todo seguidor cuando su equipo tiene enfrente a un rival como el Barcelona, que ofreció en el primer tiempo una mediana exhibición pero sin más resultado que el gol de Messi, que provocó de inmediato una reacción del Deportivo que valió para igualar. El empate despertó a los coruñeses quienes volvieron a creer en la proeza. Pero faltaba el segundo tiempo.

Un segundo tiempo que llegó a ser esperanzador porque el Deportivo se mostró mejorado, con unos 20 minutos iniciales en los que preocupó al Barcelona que no era capaz de rebasar la defensa deportivista. Cerca del final cayeron los goles que produjeron el apagón coruñés.