Una derrota para ganar crédito

A CORUÑA

«A veces los equipos aparecen una tarde y ya se quedan». Lo anunció Valdano después de la invitación al bostezo del partido ante el Racing. Superada a base de victorias deslucidas la debacle de Alcorcón, el director deportivo blanco auguraba que cualquier día el buen juego acompañaría a los resultados. Se equivocó por poco. Lo que se espera de una inversión de 252 millones de euros en materia creativa emergió el día en que el Madrid perdió su gran virtud hasta la fecha: la pegada. Una derrota en casa del eterno rival, que desbanca a los del Bernabéu al frente de la Liga, pocas veces escoció menos.

El frío dato debería haber complicado aún más la situación de un técnico cuestionado. Lo que el resultado esconde, sin embargo, ha ayudado a Pellegrini a ganar crédito entre la directiva. «Ha cumplido con lo que se le exige al entrenador del Real Madrid», concedía tras el choque el mismo Jorge Valdano que hace una semana criticaba la falta de brillantez del equipo y hace tres días, tras el encuentro con el Zúrich, advertía de la necesidad de mejorar.

No ha pasado un mes entre el «sin juego no puede haber goles» con el que el argentino resumió la eliminatoria ante el Alcorcón, al «no todos los que pasen por el Camp Nou jugarán como lo hizo el Madrid y creo que no lo ha hecho nadie en los dos últimos años», con el que valoró el clásico del domingo. Un cambio radical secundado por la prensa deportiva en la que, incluso en los diarios catalanes, se destacaba la apuesta ofensiva blanca.

Quizá el equipo haya aprovechado realmente una tarde en Barcelona para llegar y quedarse y a las buenas sensaciones del domingo le sigan otras acompañadas de resultados. En ese caso, no sería la primera vez en que una derrota en feudo culé supone el arranque de una racha fenomenal. Ya ocurrió la pasada campaña, sin ir más lejos.

Entonces se estrenaba Juande en el banquillo madridista y acudía al Camp Nou con un grupo deprimido que deambulaba quinto en Liga, a nueve puntos del Barça. Regresó a la capital con una brecha de doce, pero desde esa jornada, la 15, firmó una racha de 17 victorias y un empate a la que solo puso fin el mismo Barcelona con el 2-6 del Bernabéu.

Un once reconocible

Se ocupó Juande de convertir una zaga temblorosa en una defensa sólida que concedió nueve goles en esos 18 encuentros. Una eficacia atrás que ha sostenido Pellegrini huyendo de las rotaciones, salvo para resolver el persistente coladero de la banda izquierda, donde ahora parece ya asentado Arbeloa. El chileno ha confeccionado una alineación reconocible en la que ya hay pistas acerca de lo que ocurrirá tras el regreso de Cristiano.

El mediocampo queda para Lass y un Xabi Alonso aún en fase de adaptación. Alérgico en los comienzos al dibujo con extremos, el técnico parece haber dado su brazo a torcer adelantando a Marcelo. Higuaín y Cristiano pueden bailar entre la derecha y la punta de ataque, con Kaka ejerciendo de enganche.

No hay un delantero puro, pero ahora mismo tampoco sobran candidatos a ese puesto. Van Nistelrooy ya no está para pelear por un hueco y Raúl parece haber encontrado su lugar definitivo en el banquillo. En el Camp Nou, con la mayoría de la plantilla ofreciendo su mejor versión, Benzemá fue de los pocos que mantuvo su nivel: deambuló durante media hora sobre el césped y falló las dos ocasiones de las que dispuso.

Pellegrini debe asomarse al espejo de Juande con precaución. Con el manchego se combinaron buenos resultados con juego discreto y, pese a los récords, el técnico no pudo hacer más que un Madrid subcampeón y acabó exiliado en Rusia y en el olvido.