La lonja recibió 2.100 kilos en el primer día de comercialización, aunque ?los expertos aseguran que faltan días para que estén en su mejor punto
25 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.La lonja coruñesa recuperó ayer la venta de la centolla, tras levantarse la veda, y lo hizo con la nada despreciable cantidad de 2.100 kilos, aportados por un total de 16 embarcaciones. Por algo, A Coruña es el puerto de los dedicados a esta especie, como Vigo, Bueu o Cambados, en donde más se descarga este crustáceo. Nacho Iglesias, el responsable de la cancha (zona de descarga) en la lonja coruñesa, reconocía que pese a ser una buena cantidad todavía «la centolla no está en su momento de comida, le quedan 15 días para estar bien», auguraba.
Los precios fueron tan variados como la calidad que presentaba, según reconocían los entendidos. Se adquirió en lonja en la franja de entre 1 y 14,50 euros el kilo, pero se prevé que comience a subir en cuanto a se aproximen los días festivos y, como ya es tradición, cuando se acerquen las fiestas navideñas. Aunque con menos bombo y platillo, también se abrió la veda del buey, pero, como resalta Iglesias, «aquí es inapreciable». Las veces que los barcos descargan mucho, no pasan de las dos cajas.
Al ser la novedad, ayer la centolla se vendió muy rápido, pero en el mercado no había tanta prisa por comprar, y a las diez de la mañana, en la plaza de Lugo, un clásico en la venta de marisco en la ciudad, todavía lucía la gran parte de lo adquirido en lonja, pese a que eran muchos los puestos donde se podía adquirir y donde se veía buen material. Allí la cotización iba desde los ocho euros a los «veintitantos», según lo que se quisiera llevar uno a casa.
Regateo
La vendedora María del Carmen Longueira indicaba que el temporal de los últimos días no ayudó al marisco, aunque aseguraba que había piezas de calidad y remarcaba lo de «es gallega», como sello distintivo del producto. Una compañera de un puesto cercano, Viri Sánchez, presentaba solo dos piezas en el mostrador, pero remarcaba: «Las compré para mí, para comer, no para vender». Fue una de las que no quiso perderse el saber a qué saben este año las centollas.
Otro placero, Ramón Farto, optaba por la recomendación a los posibles clientes y explicaba a uno de los más madrugadores que en su puesto lo que ofrecen «es selección, está escogida», y matizaba que los precios no pueden ser el referente a la hora de adquirir este tipo de marisco. Las suyas iban ayer a 15 euros el kilo y matizaba que «para como es, no está cara».
«Tienes que darme tamaño, Zapatero», pedía ayer un comprador con mucha arte a la hora del regateo. «Zapatero es alto», contestaba la vendedora, con el mismo arte, y le explicaba: «Yo, ya la pongo barata para vender», por si le quedaba alguna duda. El envite no quedó allí y matizaba que le ajustaba lo que quisiera invertir al tamaño del animal.
En el puesto de Mari Carmen Parga se optaba por la prudencia. «Aún no la he probado, la calidad aún no se sabe», indicaba una de las vendedoras, aunque reconocía que había de la «buena», pero que a la lonja llegaron muchas piezas de menor calidad. También que en la lonja habían descargado menos que otros años con la apertura de la veda.
En Mariscos María Dolores se apuntaba que todavía «tiene que estabilizarse» este marisco. «Estos días cogen todo lo que tenga patas, todo lo que se menea, quizás deberían seleccionar un poco más», explicaba la vendedora.