Fito y la circulación

Por Laureano López

A CORUÑA

¿A dónde iba toda esa gente?, ¿a un concierto o a un atasco? Si iban a lo primero, primero se encontraron con lo segundo. Son las paradojas del directo. Como cuentan las crónicas, hubo en la noche del viernes colapso dentro y fuera del Coliseo. Quizás fue la falta de costumbre, pues ya sumábamos tres años, tres, sin lleno total en el coso coruñés. O quizás fueron las ganas de contentar al personal: el público paga por un espectáculo y, de propina, le dan otro. Solo faltó que repartieran canapés entre automovilistas y acompañantes, se habrá quedado pensando el portavoz del PP, Carlos Negreira, que en el pleno del viernes, el de los presupuestos, puso casi toda la artillería en los aperitivos.

No hubo, pues, canapés en un atasco que no provocaron ni el PSOE, ni el PP, ni el BNG, pero que los tres partidos que están sentados en los escaños de María Pita (acolchados y, por tanto, según el diccionario de la Real Academia, en cierto modo canapés) tienen que ofrecer fórmulas para resolver. Por desgracia, en los debates plenarios algunos no se acaban de arrancar con lo trascendental, aunque ello signifique asumir en ocasiones parte de las responsabilidades.

Y ahora, ¿qué? Quizás a esperar a otra sesión plenaria en la que unos y otros aclaren quo vadis las carreteras coruñesas. De manera recurrente, tanto el Ayuntamiento como la Xunta anuncian licitaciones y concursos de tramos de la vía Ártabra y de la tercera ronda. Y sí, como sucede ya con el mercado inmobiliario, se empiezan a vislumbrar brotes verdes. Lo malo es que varios han aparecido, o poco le falta, en los tramos de avenidas ya construidos pero todavía cerrados. ¿Cuándo podremos poner la primera rueda en la tercera ronda? Las fuentes oficiales hablan del primer trimestre del 2010, aunque solo para el primer tramo de carretera, que conecta la calle Manuel Murguía con la vieja carretera de Arteixo. La vía Ártabra lo tiene aún más crudo: el horizonte es el 2011.

Lo más irritante para muchos conductores es que hay agujeros negros para los que no hay proyectos, ni plazos ni licitaciones. La madre de todos los desastres es la glorieta de Sabón. Imaginen qué pasará cuando el puerto exterior de punta Langosteira esté operativo. O, mejor, no se castiguen. La Xunta tendría que aplicarse ya en este y en otros puntos. Y en los plenos municipales debería ponerse sobre la mesa el plan viario, que data ya de 1998 y duerme, en muchos tramos de la comarca, el sueño de los injustos. ¿O no es la Gran Coruña también Arteixo? No hay que ser un lince para ver que la gran mayoría de quienes sufren la famosísima glorieta están empadronados en la metrópoli. Y ahora que todos los concellos se han lanzado a sus planes generales, deberían tener en cuenta que si planificar casas está muy bien, para llegar a ellas hacen falta carreteras. Miren, por ejemplo, la zona de acceso al Coliseo...

Ironías de la vida, Fito & Fitipaldis (nombre que rinde tributo a un piloto de fórmula 1) provocaron el viernes, sin querer, un atasco histórico en los accesos a la ciudad. Otro. Quizás ningún concejal se lo esperaba, y por eso no salió en el debate del pleno más importante del año, ni en el turno de preguntas. Tocaban otros asuntos, y tocaba también tirarse los canapés a la cabeza.