Una modificación tras dos años de funcionamiento

La Voz

A CORUÑA

El Ministerio de Fomento adjudicó las obras para construir la carretera que atraviesa Eirís y conecta la zona de San Diego con Matogrande en octubre del 2003. Tres años después, y tras revisar y ampliar el proyecto, la nueva vía pudo ser inaugurada y puesta en funcionamiento en febrero del 2007.

A pesar de que este trazado suponía un ahorro de tiempo para los transportistas, los usuarios se quejaron desde el primer día de la peligrosidad del tramo. De hecho, se tuvieron que instalar bandas rugosas a la salida del túnel de Eirís en la bajada de Casablanca, que está considerado como uno de los puntos negros de la AC-10. Además, se colocaron medianeras y pasos de cebra regulados por semáforos, y se acometieron modificaciones en las incorporaciones a la vía debido al riesgo que suponían.

Ahora, tras dos años de funcionamiento, el Ministerio de Fomento saca a concurso nuevos cambios que mejorarán el tráfico y la seguridad en la AC-10. De hecho, aunque prácticamente ha desaparecido el tránsito de vehículos pesados de la calle Ramón y Cajal (una de las salidas del puerto coruñés), este tipo de tráfico se ha intensificado en la rotonda de Matogrande, lo que ha obligado a los técnicos a buscar nuevas soluciones para aliviar las retenciones que allí se suelen producir, sobre todo, en hora punta.