De península a isla

Carlos Fernández

A CORUÑA

El crecimiento de las aguas en tres metros, como pronostica Stephen Olsen para finales del siglo, dejaría la Pescadería inundada y María Pita convertida en una piscina

13 oct 2009 . Actualizado a las 11:40 h.

Las declaraciones a La Voz de Stephen Olsen, director del Centro de Recursos Costeros de Rhode Island (EE.?UU.) y uno de los mayores expertos mundiales en gestión costera, no deberían pasar desapercibidas para el arquitecto Busquets, y demás personas encargadas del futuro de la ciudad. Olsen anuncia la probabilidad de que el nivel del mar suba tres metros para finales del presente siglo, lo cual dejaría a la ciudad coruñesa convertida en una isla, pues el istmo del barrio de la Pescadería quedaría engullido por el mar. Ello equivaldría que el citado istmo volviese casi a su estado primitivo, pues en la época romana, por ejemplo, era una playa de fina arena que, con fuertes temporales del noroeste, hacía que las olas pasasen de la bahía del Orzán a la ensenada, donde luego se alzaron los muelles.

Un conocido arquitecto me dijo hace días, al hablarle del suelo arenoso y movedizo que se encuentra en cuanto se quiere profundizar en las nuevas construcciones de la Pescadería para construir sótanos, que los restos de un edificio hallados en las obras de la Fundación Caixa del Cantón Grande, pertenecen a uno de los patricios de la época romana que allí tenía su chalé, a pie de playa, bien orientado al mediodía, para disfrutar del poco sol que calentaba, y calienta, la ciudad.

Los coruñeses que, a pesar de la prohibición de la Autoridad Portuaria, todavía pasean por los muelles, pueden percatarse durante las mareas vivas, que con alturas de 4,30 metros, solo queda un metro y medio, aproximadamente, entre el nivel del mar y el puerto. Si se cumple el pronóstico de Stephen Olsen de los tres metros para finales del presente siglo, casi todo el istmo quedaría bajo el nivel del mar en las pleamares. María Pita sería una enorme piscina y los feligreses de la iglesia de San Jorge deberían de ir en botes de remos a misa. Lo mismo ocurriría con el paseo marítimo que transcurre a lo largo de la ensenada del Orzán, así como con los muelles, incluido los del Centenario, Linares Rivas, Calvo Sotelo, la Palloza, San Diego, Oza y todo el litoral que va hasta el final de la ría de O Burgo. También quedarían engullidos por el agua los Cantones, Sánchez Bregua, Linares Rivas, Primo de Rivera, la plaza de la Palloza, llegando el mar, probablemente, hasta la glorieta de Cuatro Caminos, por Concepción Arenal.

La Ciudad Vieja sería una isla y las aguas llegarían hasta el comienzo de la avenida de Finisterre. Pero, mientras en A Coruña podría salvarse una parte importante de la ciudad, no ocurriría lo mismo con otras que están construidas casi a nivel del mar, como Cádiz, que, por cierto, está hermanada con la capital coruñesa. Claro que cabría una solución como la de Nueva Orleans, que, al estar bajo el nivel del mar, está rodeada de diques de contención, aunque, claro, cuando llegó el ciclón Katrina pasó por encima de ellos.

Stephen Olsen, en su citada entrevista a La Voz, califica esta subida de tres metros del nivel del mar como «dramática», aunque añade que la misma podría ser «el catalizador para el impulso del manejo integrado de la costa de una manera que hasta ahora no ha sido posible políticamente». A ello añadía Olsen, para tranquilizar a la gente «Es muy importante no llegar a la desesperación de que no podemos hacer nada».