El Salón Alén Coruña Outlet convirtió Palexco en un oasis de precios
13 oct 2009 . Actualizado a las 11:30 h.No hay crisis cuando hay ideas. O las segundas surgen cuando la primera apremia. Tanto da. Lo cierto es que en Palexco se vivieron tres días de anticiclón económico en tiempos de recesión. «Pero, ¿y la crisis dónde está?», se preguntaba ayer, a las puertas del Salón Alén Outlet, Ramón, cargado con media docena de bolsas y atónito ante el nutrido público que, con sol y todo, cambió paseo por compras.
Dentro y a cubierto, a mediodía el tráfico de gentío se había convertido ya en atasco. Fuera, en las escaleras, algunos hacían una parada tras una mañana de compras. Para fumar el pitillo y continuar. «Ahora voy a buscar un bolso», comentaba María del Carmen Santos, recontando a duras penas el vestido a 15 euros, la mantita para el sofá, los jerséis, la colonia... que ya cargaba. Una profesional en la búsqueda de gangas: «Ya vine el año pasado y conseguí un bolso por 10 euros». Con ella, María Isabel Osuna compartía shopping , cigarrillo y esa satisfacción de burlar las etiquetas que da, por ejemplo, pagar un perfume ¡¡¡a mitad de precio!!!
«No quiero ni pensar lo que me he gastado, cuando llegue el cargo de la tarjeta ya lo veré», confesaba Estefanía Lema. Clientas como ella, pocas: cuatro vestidos, un abrigo, alguna bisutería, una chaqueta, y hasta un jarrón se llevó del outlet . Y eso que «no tenía ni idea de que había esto aquí -explicaba- salimos a dar un paseo y nos lo encontramos». «Nadie lo diría -terciaba su acompañante, Ramón, sin manos para tanta bolsa-, pero no nos gusta ir de compras». Y lo explicaba: «Aprovechas porque chaquetas de piel de 500 euros están a 200».
La rebaja, ese influjo irrefrenable que lleva incluso a comprar lo que no se necesita, empujó también a Bea Hernández a llevarse una gabardina. «Con el día que hace -ironizaba sofocada su madre, Lola- era lo que necesitaba». Claro que, ¿quién se puede resistir a pagar 99 por algo de 300? La oportunidad, dicen, la pintan calva.
Otros aprovecharon para comprar regalos. Como Amalia Borreguero, que se hizo con unas buenas gafas por un mejor precio. Precisamente la cercanía, aunque falten más de dos meses, de Papá Noel y Reyes era uno de los argumentos de Carmen para convencer a los clientes. «El año pasado no hacía falta vender, la gente llegaba y compraba; este año hay que esforzarse más, darle ideas y convencerla», decía. Claro que también reconocía que su mercancía, bolsos de gama alta y moda de marca, no es precisamente la que se compra con calderilla.
Primeriza en el salón, Margarita de la Peña, de la zapatería Los Bávaros, no ocultaba su satisfacción. El mismo sábado, primer día del outlet , agotó parte de las existencias, y tuvo que ir a por más a su tienda. «Compensa -decía- yo con haber vendido la mitad, hubiese cumplido las expectativas».