El anuncio de que se iba a instalar un aparato que emitía sonidos molestos a los menores de 25 años en Méndez Núñez finalmente se quedó en un simple aviso
09 oct 2009 . Actualizado a las 13:40 h.No, al final se quedó todo en una llamada de atención. El Mosquito MK4 no molestó con su desagradable zumbido a los botelloneros coruñeses. Se había anunciado su uso para la noche de ayer en los jardines de Méndez Núñez y la repercusión fue tal que, al final, se abortó el experimento. Su propulsor, el vigués Chiu Longina, uno de los artistas que forman parte de Outonarte, aseguraba por la mañana que la polémica trascendió a nivel internacional y que «una vez que desaparece el factor sorpresa» todo perdía.
Ya a la noche, el artista aseguraba que la reacción que lograron -protestas de asociaciones de vecinos, colectivos pro derechos civiles o asociaciones de padres- era exactamente lo que perseguían: «La respuesta ciudadana fue muy importante. Queríamos que la gente se despertase y viera que este tipo de instrumentos son legales en España y no deberían serlo».
El aparato en cuestión emite un zumbido a 17,5 Hz y 95 decibelios. El sonido llega al cerebro de tal forma que acaba por resultar muy molesto. Este puede causar dolor en la base occipital de la cabeza, presión en el pecho e, incluso, una vez apagado el aparato, la sensación de ese ruido se mantiene en la cabeza. Logina aseguró que anunciaron realizar la actividad en los jardines de Méndez Núñez ante la «asepsia» del arte contemporáneo que se encontraron en otros talleres o museos. Por ello decidieron hacer un planteamiento más real cumpliendo con las indicaciones del fabricante.
Sin embargo, solo los curiosos que pasaron por el Palacio Municipal pudieron experimentar el desagradable sonido. Allí estará hasta el día 16 para que, quienes lo deseen, lo puedan experimentar si cumplen los requisitos de edad. Se trata según Longina de un ruido «muy desagradable, similar al llanto de un niño» con una característica muy particular: «Solo lo escuchan los menores de 25 años».
Muchos de estos menores de 25 se dieron cita en los jardines de Méndez Núñez en la noche de ayer. Como ocurrió en los dos jueves anteriores, el buen tiempo y el hecho de estar en los albores del curso hizo que más de un millar de jóvenes invadiesen los jardines. El tema del mosquito y sus aplicaciones anti botelloneras flotaba en el aire. Incluso, alguno buscaba los posibles lugares en los que se podía haber instalado. Mientras la mayoría ponía en duda su efectividad, solo unos pocos sabían que, en efecto, se trataba de una acción de provocación social que no perseguía más que poner en tela de juicio estos instrumentos de control.
«Non somos neutrais e estamos claramente posicionados contra as armas de control social», aseguró la concejala de Cultura María Xosé Bravo. «Nosotros lo que perseguimos es que se prohíba la venta de aparatos como este que, hoy por hoy, son legales en España», añadió Longina.