Un lunes atravesado en la carretera

A CORUÑA

El conductor de un autobús de la línea 17 asegura que un hombre paró ayer? su coche en medio de la carretera, golpeó las puertas del bus y lo amenazó

29 sep 2009 . Actualizado a las 11:13 h.

«Hay gente a la que se le atraviesan los lunes y más si tienen que coger el coche por la ciudad». Así justifica Miguel Franco el injustificable comportamiento de un hombre que en la mañana de ayer arremetió contra su autobús rojo en un ataque de impaciencia.

El autocar realizaba el recorrido de la línea 17, Hércules-Residencia, cuando un Nissan de color gris metalizado se interpuso en su camino. Fue en el Hospital Militar donde empezó todo. Miguel hacía la parada en el lugar establecido cuando el coche que llevaba detrás se cansó de esperar y comenzó a adelantar en línea continua.

El autobús prosiguió su recorrido sin tener en cuenta la infracción del Nissan y siempre detrás de él, hasta que este frenó en seco entre el paseo de la Dársena y la avenida de Montoto. «El frenazo que tuve que dar fue tal que el autobús se tambaleó y me quedé a dos centímetros del coche de delante», señala Miguel.

Todo pudo haberse quedado en un malentendido al volante hasta que, según Miguel, el conductor del Nissan se bajó del vehículo y comenzó a golpear las ventanillas del autobús y a increpar, proferir insultos y amenazar al chófer del autobús. «Como si estuviera fuera de si empezó a aporrear las ventanillas y la puerta con tanta fuerza que arrancó los manillares de apertura», afirma el conductor del autobús.

El autocar continuó su camino hasta la siguiente parada tratando de evitar así al hombre. El intento no dio resultado porque este conocía todas las paradas de la línea y no dudó en volver a montarse en su coche hasta la avenida de Montoto para volver a arremeter contra el autobús cuando este se detuvo en la parada. Una persona esperaba para subir y el hombre se situó frente a la puerta dispuesto a acceder y a enfrentarse cara a cara con el conductor. Un usuario pidió que llamase a la policía debido a que los ataques de violencia del hombre no cesaban. Otros gritaban que arrancase sin hacer las paradas para dejarlo atrás y otros gritaban: «No abras, no abras el autobús». Finalmente el hombre se marchó sin dejar de recordar una y otra vez al conductor que no se preocupase porque «las cosas no iban a acabar así».

Miguel Franco afirma que no conocía de nada al hombre que causó el pánico por momentos en el autocar y que no era la primera vez que se encontraba con un conductor enfadado que manifestaba su ira con los autobuses urbanos. A pesar del susto que tanto el conductor como los usuarios de la línea 17 vivieron ayer, Miguel ángel ha decidido no denunciar al hombre que afirma que lo amenazó de muerte e insultó ayer en plena calle porque cree que un mal día lo tiene cualquiera y que el estrés de los lunes y de las prisas en la carretera pudieron causar el incidente. «Quizás el hombre que ayer me increpó, insultó y amenazó es la mejor persona del mundo y solo tenía un lunes atravesado», asegura.