El intérprete lamenta los fallos técnicos del concierto de María Pita y asegura que la zarzuela debe estar en el teatro
06 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Tiene alma y cuerpo de cantante de ópera, la única obsesión de trabajar su voz y la admiración más profunda por su gran maestro, Kraus, y todos los que elevaron al canto a un nivel superior. La obsesión por aprender de antaño es ahora la de enseñar. Tras crear la Compañía Lírica de Galicia, ahora se enfrenta al reto de crear una escuela en la que afirma que el único requisito para entrar debe ser querer trabajar, tener amor por la música y también un poquito de talento.
-¿Cómo conoció a Alfredo Kraus? ¿Fueron sus consejos los que le han ayudado a llegar tan alto en el mundo del canto?
-Conocí al gran maestro en mis inicios como cantante solista. Yo tenía pequeños papeles en obras como Romeo y Julieta, y Kraus llenaba los teatros como protagonista. En los ensayos y entre bambalinas me daba consejos. Decía que mi voz le llamaba la atención y trató de enseñarme la técnica y tradición del bel canto .
-¿Fue siempre barítono o empezó como tenor?
-Yo era tenor hasta que Mariví del Pozo me dijo que debía cambiar a barítono, que mi voz luciría más.
-¿Es cierto que es la voz más agradecida del canto?
-Depende del repertorio y de la cultura musical en la que trabajes. Yo estoy contento con lo que me toca, pero he de reconocer que siento predilección por el color del otro tipo de voz.
-¿Cómo surge la Compañía Lírica de Galicia?
-Como todas las cosas importantes en la vida, la Compañía Lírica surgió cuando menos la buscaba. Con la muerte de mi hermano caí en una depresión y no tenía fuerzas para cantar. Fue entonces cuando conocí a un grupo de alumnos de canto que querían trabajar a otro nivel. Los reuní y así llegamos hasta donde estamos hoy.
-¿Qué sabor de boca le dejó el concierto que tuvo lugar el pasado 26 de agosto en la plaza de María Pita?
-Lo que ocurrió en María Pita fue una injusticia. Si actuáramos mal comprenderíamos los abucheos y las críticas, pero cuando llevas tanto tiempo preparándote para un evento así, que los fallos sean técnicos te hunde. Aunque la zarzuela es para el teatro, no entiendo cómo una empresa de sonido con tanto prestigio como la que contratamos pudo fallar en algo básico.
-¿Se sintieron arropados por el público coruñés?
-Sí, vimos como la gente se levantaba para aplaudirnos y darnos ánimos. La música no debe ser juzgada por el funcionamiento de los medios técnicos. Necesitamos explicaciones de lo ocurrido ante el público. Puedo perdonar el fallo humano, pero no que fallen todos los micrófonos.
-¿Cómo ve el futuro del canto en la sociedad moderna?
-Creo que estamos recuperando una esencia que se iba perdiendo con el tiempo. A partir de los años ochenta el canto quedaba sin rumbo. La proliferación de cantantes de talla mediana le hizo mucho daño a la lírica. Ahora parece que el canto vuelve a enfocarse hacia el bel canto , se reconduce.
-¿Cuáles son sus próximos proyectos?
-Estoy trabajando en un disco del que no quiero adelantar el contenido. Buscaré el equilibrio entre la creación y la enseñanza.