Un año más para la depuradora

A CORUÑA

El 90% de la edificación está lista, pero el proyecto sumaba 18 meses de retraso por las excavaciones

30 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La nueva depuradora de aguas, en Bens, encara la recta final con una fecha que, a menos que algo se vuelva a torcer, parece la definitiva: 30 de junio del 2010. El 90% de la obra civil está terminada, de modo que «va a buen ritmo», asegura Manuel Rodríguez Acebes, director técnico de la Confederación Hidrográfica Miño-Sil. Los trabajos marchan «en plazo», dice, una vez superada la cadena de problemas que retrasaron año y medio el inicio real de la construcción. El movimiento de tierras, más de dos millones de metros cúbicos -«Nos hemos comido el monte», resume de forma descriptiva-, agotó en apenas cuatro meses los espacios para el depósito de escombros, lo que obligó a buscar alternativas e iniciar de nuevo todo un proceso para la ocupación de terrenos, con reclamaciones y protestas de por medio y, en consecuencia, la paralización de la actividad.

De aquí a junio quedan por rematar trabajos de urbanización, jardinería y accesos, puesto que se ha iniciado ya la colocación de los equipos, «cientos de bombas y aparataje eléctrico y electromecánico que ya se están probando», señaló.

«Acabar una obra de estas características en menos de cuatro años es una proeza», consideró Rodríguez Acebes, quien se mostró confiado en que a partir del verano que viene la comarca coruñesa contará, por fin, con un auténtico sistema de depuración de aguas residuales. «El cambio va a ser radical», aseguró, y si bien la Confederación no se atreve a vaticinar el fin de los vertidos porque la planta «depurará todo lo que esté conectado, donde no hay saneamiento y colectores no puede llegar».

Un kilómetro mar adentro

Aunque entrarán en funcionamiento a la vez, si el tiempo lo permite estará listo el emisario submarino. Con la cautela que impone el clima, la Confederación sitúa el fin de esta obra dentro de este mismo año.

Ahora mismo, se trabaja en la segunda fase de la gran canalización de dos metros de diámetro, ya que la parte terrestre se finalizó en octubre pasado y ha superado las pruebas. Esta, además del edificio de desinfección de aguas residuales y un pozo de carga de 18 metros de profundidad, incluye los 550 metros de emisario instalado en un túnel excavado en roca bajo el mar. Ahora, se trabaja en los 360 metros restantes, que discurren a lo largo de una zanja abierta sobre el lecho marino a entre 30 y 40 metros de profundidad. Para que el temporal no dañe la tubería de polietileno de 160 milímetros de diámetro, se ancla con lastres de hormigón. En esta tarea participan dos helicópteros para trasladar desde tierra el hormigón hasta el barco y soltarlo sobre la máquina mezcladora que, una vez amasado, lo vierte con una bomba sobre el tubo. Si el buen tiempo acompaña, en breve se rematará con el hormigonado y todavía quedará instalar los 14 difusores, tubos de 800 milímetros y dos metros de largo que se colocarán en perpendicular sobre el emisario. Están dotados con un mecanismo especial para lanzar a presión las aguas, convenientemente tratadas, para incrementar la dilución en el mar. Todos ellos se protegerán de los envites del mar con mantos de grava, operación que también supervisan submarinistas.