La Miss España gallega Estíbaliz Pereira cuenta su experiencia en el concurso de Miss Universo.
28 ago 2009 . Actualizado a las 11:01 h.Recién llegada del certamen de Miss Universo en las Bahamas, Estíbaliz Pereira pasea por las calles de A Coruña. Con una imborrable sonrisa y un look a la última moda -grandes gafas de sol, maxi bolso, americana verde, camiseta de tirantes, vaqueros y altos tacones- relata sus recientes impresiones sobre el famoso certamen, a la vez que a su paso levanta las miradas y cuchicheos de los paseantes del centro de la ciudad.
No niega que no clasificarse entre las últimas finalistas del certamen supusiera para ella una pequeña decepción, pero con una gran madurez bien apunta que «no se puede ganar todo en la vida». «Yo quería traer algo a España no solo por el triunfo personal, sino por lo que representa mi figura. Es verdad que por lo menos me veía entre las últimas quince clasificadas, y así lo demostraban las encuestas. Trabajé todo muchísimo, pero al final no pudo ser». Del concurso se lleva inmejorables recuerdos, y aunque reconoce que sintió algo más de nervios que en el concurso español, intentó buscar «la serenidad y la cordura».
La modelo también destaca la gran cantidad de mitos que existen sobre el certamen. «La gente se puede pensar que hay tensiones, y a mí me habían contado de todo sobre la rivalidad entre las candidatas, pero yo no me encontré con nada de eso. Fue una convivencia muy buena y conseguimos formar un equipo muy unido entre todas». De la ganadora en el certamen, en cambio, los recuerdos no son tan buenos. «No había mala relación, pero tampoco era una persona con la que ninguna profundizáramos mucho. Nadie se esperaba que ella ganara, ni ella misma».
Una vez concluido el concurso de belleza, para Estíbaliz comienza ahora una larga y prometedora carrera. «Tengo un año con muchísimo trabajo, pero estoy muy contenta, porque he tenido que trabajar mucho para llegar hasta aquí. Estoy deseando de que me propongan más trabajos». De momento, en apenas unos días, ya tiene una intervención en un conocido concurso televisivo. De sus numerosos proyectos tan solo nos adelanta «un trabajo cerrado con Rosa Clará» y un desfile en la codiciada pasarela Cibeles.
Por motivos evidentes, y muy a su pesar, esta coruñesa tendrá que alejarse de la ciudad que hace 22 años la vio nacer. «Me costará mucho; de hecho, cuando entré en la ciudad por Alfonso Molina se me saltaron las lágrimas. Seguiré viniendo todo lo que pueda, porque soy una enamorada de esto. Me siento embajadora de España, pero sobre todo de Galicia y de mi ciudad», concluye.