La llamada de una persona sin identificar desde una cabina moviliza en Canide a los servicios de rescate para buscar a un supuesto náufrago que nadie conoce
21 ago 2009 . Actualizado a las 11:55 h.La costa de Canide, en Oleiros, y en concreto la pequeña cala de As Margaridas, nunca ha sido tan peinada. Un amplio dispositivo de emergencias inspeccionó desde las diez de la noche del miércoles la zona en una búsqueda que muchos se temían infructuosa porque, en realidad, «no estamos seguros de que haya desaparecido nadie», lamentaban a media mañana de ayer en Protección Civil.
Todo empezó a las 21.40 horas del miércoles. En ese momento, la central de emergencias del 112 recibió una llamada informando de que una persona que se había echado a caminar por las rocas dejando sus ropas en la cala aún no había regresado. El 112 movilizó al servicio de Salvamento Marítimo, a Guardacostas de Galicia, Policía Local y Protección Civil de Oleiros, que de inmediato montó un dispositivo con efectivos para el rastreo por tierra y una embarcación del servicio municipal con socorrista.
Dos embarcaciones
Cercana la medianoche, «non atoparon a ninguén, nin sequera as pertenzas que supostamente deixara nas rochas», indicaron desde la central, de modo que Salvamento dejó el dispositivo en manos de Protección Civil. «Aquello no tenía visos de nada, parecía más una cosa de pandillas», indicaban a media mañana.
«Estivemos hasta as dúas da mañá, e nada, e hoxe -por ayer- en canto rompeu o día volvemos a empezar», explicaban en Protección Civil. Dos embarcaciones de la agrupación, con sus socorristas, y una decena de personas por tierra continuaron durante la jornada de ayer con la búsqueda con muchos recelos sobre la posibilidad de obtener algún éxito.
«A chamada ao 112 foi dende unha cabina e tampouco deu moitos datos, non se sabe quen chamou, tampouco se coñecía ou tiña relación co suposto desaparecido e ata case lle colgou o teléfono», decía un voluntario. En la zona, las fuerzas de seguridad no tenían constancia de que nadie hubiese denunciado la falta de un familiar o conocido. «Temos moitas dúbidas de que non sexa unha falsa alarma, seguiremos a buscar todo o día, pero se hoxe -por ayer- non aparece nada, deixámolo. Isto pode ser todo unha broma, moi pesada, pero unha broma». A las ocho de la tarde y, tal y como se temían, sin encontrar nada, se suspendió la búsqueda.