Viñetas desde o Atlántico congregó a cientos de aficionados en su primer día
12 ago 2009 . Actualizado a las 12:41 h.No hace falta ser un gran aficionado ni un friki del noveno arte para disfrutar del salón del cómic. Basta con dejarse llevar, empaparse del ambiente, que lo hay y mucho, y recuperar la capacidad de asombro ante el infinito ingenio y escrupuloso arte de guionistas y dibujantes. No se trata, pues, de seleccionar una serie de puntos claves de la feria que uno no debería perderse, sino que, para sacarle partido a todo el tinglado montado alrededor de la viñeta estos días en el centro de la ciudad, lo mejor que el visitante puede hacer es, precisamente, perderse entre casetas, exposiciones y gente disfrazada.
Scott McCloud, Juillard y Giardino
No parece mala idea comenzar el recorrido por las diferentes exposiciones, cuya visita puede abrirnos el apetito de cara a una posterior pasada por los
puestos de venta de librerías y editoriales. Ver la obra de Scott McCloud en el Ayuntamiento, los dibujos de Emma Ríos en la casa de cultura Salvador de Madariaga o los originales de Juillard, Giardino y Alex Cal en el Kiosco Alfonso, sin duda animarán a más de uno a hacerse con los volúmenes de los que han sido extraídos y, por qué no, intentar que el autor plasme su firma con la preceptiva dedicatoria en la primera página.
Historia del cómic USA: X-Men, Daredevil y Watchmen
No tiene desperdicio la muestra de originales compilados por el coleccionista Jaume Vaquer, que repasa la historia del cómic americano desde la perspectiva de los guionistas. Desde los trabajos de Harvey Kurtzman y Wally Wood para la editorial EC de principios de los años cincuenta hasta las últimas creaciones de las grandes casas de los noventa, en Palexco están expuestas un sinfín de páginas y portadas de leyendas como los Vengadores de Stan Lee y Jack Kirby, los X-Men de Roy Thomas, el Caballero Luna de Moench y Sienkiewicz, Crisis de Wolfman y Pérez, la Cosa del Pantano de Moore y Bissette, Watchmen, el Daredevil de Miller... Un paraíso para historiadores del tebeo, curiosos, o simplemente para aquellos que dejaron de leer cómics hace algunos años, y que sin duda reconocerán más de una viñeta en esta muestra.
Por lo demás, intentar visitar todas las exposiciones en un día ?Acuario, Ayuntamiento, Palexco, Kiosco Alfonso, Fórum, Fundación Luis Seoane y casa de cultura Salvador de Madariaga?, no es que no sea posible, pero tampoco tiene demasiado sentido, teniendo en cuenta que permanecerán abiertas al público hasta finales de agosto.
«Cosplay» y «otakus» en el paseo de coches
Pero el meollo del salón, el auténtico ambiente, lo encontramos en el paseo de coches de Méndez Núñez, rebautizado estos días como Rúa da BD (Banda Deseñada). Allí se dan cita los fanáticos y los curiosos con los meros paseantes, que no pueden evitar echar una vistazo a las casi cincuenta casetas de librerías especializadas y editoriales. No se alarmen si les da la bienvenida un extraterrestre o una jovencita de pelo azul vestida de colegiala con dos mazas llenas de pinchos. Son cosas del cosplay, uso japonés en el que los aficionados se disfrazan de sus héroes de fi cción. De hecho, está en marcha un concurso de disfraces, cuya final tendrá lugar el sábado. Aunque también podía encontrarse ayer a un héroe anónimo que, con la cara tapada y un cartel escrito a bolígrafo, ofrecía diez céntimos a aquel que fuera capaz de reconocer su personaje.
Polaqia, BD Banda, El patito y Cerditos de Guinea
Raro es salir de allí sin haber adquirido, al menos, una chapa para lucir en la solapa. Si su intención es realizar abundantes compras, no dude en hacerse con una bolsa de la editorial gallega Cerditos de Guinea. Han lanzado una campaña, junto a la tienda Alita Cómics, que se llama Guinea Verde en la que intentan colocar bolsas de tela para evitar tanta acumulación de residuos plásticos. Que entre tanto superhéroe también hay sitio para la ecología.
Allí están presentes las editoriales más importantes con sus novedades, entre ellas las gallegas Polaqia, BDBanda, El Patito y los antes citados Cerditos de Guinea. Pero si lo que uno busca es un descatalogado número de principios de los ochenta de tal colección, tiene dos opciones: rebuscar en las cajas del Baúl de los Recuerdos o los Tebeos de Juanjo, librerías que guardan auténticos tesoros a menudo a precios de ganga; o directamente hablar con los libreros. Es posible que en la tienda origen tengan ese cómic que parece haber desaparecido del mapa, pero del que todavía quedan algunas copias de segunda mano en el mercado.
Pero no solo puede encontrarse cómic en las casetas. Los discos de la tienda y discográfica coruñesa El Beasto tienen su apartado; infi nidad de camisetas, no solo de superhéroes, llenan también los estands; y la parafernalia, merchandising, muñecos y demás relacionados con los tebeos y el cine abunda casi más que los propios libros ilustrados. Desde un Gremlin a tamaño natural a un Mazinger-Z de dimensiones más que considerables, todo un mundo dedicado a miniaturas y réplicas se reparte entre los mostradores de la feria.
Serigrafías numeradas de autores gallegos
Incluso uno puede invertir en arte, en este paseo de la banda deseñada. A la venta estaban ayer, con el cartel de últimas copias colgando sobre ellas, unas láminas de distintos autores gallegos. Serigrafías numeradas y debidamente autografiadas de dos de los dibujantes que están triunfando en el mercado americano, Emma Ríos y Xurxo G. Penalta, lucían a un precio más que razonable. La de Ríos, por cierto, con un motivo muy coruñés y conocido por todos los que diariamente pasamos por el viaducto de San Pedro de Mezonzo. Las columnas en las que se ha plasmado la historia de la ciudad incluyen el episodio protagonizado por María Pita, diseñado por Ríos, y que ahora puede adquirirse en tamaño más doméstico.
Hasta el domingo todavía hay tiempo para recorrer todas las exposiciones, vivir el ambiente del paseo de coches, realizar las compras que cada cual quiera o pueda y soñar con las fantásticas aventuras de Corto Maltés, las sugerentes protagonistas de los libros de Manara o los poderes imposibles de los superhéroescaducos de Watchmen, que nos visitan una vez al año.