Cabalgata de barcos en la Marina

A CORUÑA

Más de medio centenar de embarcaciones que participan en la regata «La Solitaire du Figaro» partirán este mediodía hacia Saint Gilles Croix de Vie

04 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El puerto se prepara para un desfile de velas. Los tripulantes de la regata La Solitaire du Figaro se apuran en poner a punto sus embarcaciones. Después de permanecer en la ciudad tres días, los 55 barcos se despedirán hoy a las dos de la tarde para dirigirse el enclave francés Saint Gilles Croix de Vie, situado a 365 millas.

Muchos curiosos y aficionados a la náutica se acercaban ayer por la mañana y durante la tarde del domingo a la dársena de la Marina a comprobar que los tripulantes de los barcos eran de carne y hueso. Su hazaña les hizo pasar más de dos días en el mar, en condiciones extremas sin apenas dormir y con la única compañía de su nave.

Un total de 68.300 euros a repartir entre los diez primeros clasificados son el tesoro buscado entre las olas. A estos hay que sumar los 54.000 de Suzuki, los 15.300 para los principiantes mejor clasificados en las cuatro etapas, así como otros premios aportados por los distintos patrocinadores.

Tras llegar a tierras francesas las tercera y cuarta etapa plantearán un gran reto a los participantes debido a las distancias: 485 millas hasta la ciudad irlandesa de Dingle y 511 hasta la villa francesa Dieppe, donde atracarán los barcos el 19 de agosto.

Una regata muy dura

Gerald Veniard se prepara año tras año en cuerpo y alma para hacer frente a las olas del Atlántico. Ayer, mientras cuidaba de que su barco estuviese listo para una nueva odisea, afirmaba que, aunque repite constantemente esta ruta, nunca se acuerda hasta el momento en que pone los pies en tierra de la dureza del viaje.

«He pasado 56 horas en el mar sin dormir más que ratos contados para no perder el ritmo. No me podía permitir ni un solo fallo, el nivel este año es altísimo y podía haber lamentado el error», señaló.

Al preguntarle sobre cómo se lleva la soledad en la inmensidad del océano responde que él no está solo, que tiene a su barco, que ambos se comunican y que si la relación entre la nave y el tripulante se resiente la cabeza puede comenzar a pensar demasiado y perder así la concentración. Abandonar para él no es una opción.

Más de quince horas seguidas ha dormido en la ciudad, además de visitar algunos de sus monumentos y comprobar que no hay nada como respirar de nuevo el olor de la costa para recuperar la fuerza que le llevó a embarcarse. «Para mí no hay otra competición como esta. Vivo para ella», manifestaba con convicción.

Recepción

El salón de plenos del Ayuntamiento fue ayer el escenario de la entrega de los trofeos de la primera etapa de la regata La Solitaire. El ganador en esta ocasión fue Yann Elies, que agradecía al recibir el galardón la hospitalidad de la ciudad y destacaba la cuidada organización de la regata.

Henrique Tello, teniente de alcalde de A Coruña y anfitrión del acto, señaló que la ciudad esperaba con los brazos abiertos a los navegantes y que «está encantada de que esta edición volva a unha cidade de tradición tan mariñeira», afirmó.

Tello recordó además que A Coruña es la tercera ciudad europea que más etapas acogió de esta regata, doce en total, y expresó el deseo de que «os participantes volten a escoller esta localidade como final de etapa».

Cocktail

Por otra parte, el pasado sábado atracó en le muelle de trasatlánticos el patrullero Cormorán. Para despedir a los participantes de la regata su tripulación, que se compone del capitán, Jean Marie Dorbon, 3 oficiales, 13 suboficiales y 7 marineros, invitó a los participantes de la regata Solitaire du Figaro a un cóctel en la tarde de ayer.