Muchos los califican de auténticos locos del mar, por ser capaces de recorrer solos en barcos de un poco más de diez metros de eslora cerca de 1.800 millas náuticas, enfrentándose muchas veces a fuertes vientos y oleajes que pueden partir sus embarcaciones. Esto no asusta a los 55 participantes de la cuadragésima edición de la regata La Solitaire du Figaro, que hoy zarparán del puerto francés de Lorient para dirigirse hacia A Coruña.
Esta no es la primera vez que la bahía coruñesa recibe a estos navegantes, puesto que en los 40 años de la prueba, han arribado a este puerto en once ocasiones, la última en el 2007. Un total de 345 millas náuticas separan Lorient de A Coruña, y según las estimaciones de la organización, está previsto que todas las embarcaciones alcancen este segundo puerto el sábado, coincidiendo con el inicio de las fiestas de María Pita.
Después de permanecer tres días en la ciudad coruñesa, el martes La Solitaire du Figaro partirá rumbo al enclave francés de Saint Gilles Croix de Vie, situado a 365 millas, y a donde está previsto que lleguen el viernes, 7 de agosto.
La tercera y cuarta etapas plantearán un nuevo reto a los navegantes, puesto que se incrementa la distancia. Un total de 485 millas separan Saint Gilles Croix de Vie de la ciudad irlandesa de Dingle, hacia donde zarparán el lunes para llegar cuatro días después. Por último, se disputará el cuarto tramo, que discurrirá hasta la villa francesa de Dieppe (511 millas), en donde está previsto que arriben todos los barcos el miércoles 19 de agosto.
Las dificultades que entraña esta competición hace que no haya todavía un claro favorito. A todo esto se suma el hecho de poder romper con una vieja superstición, que cuenta que aquel tripulante que gana la etapa prólogo Suzuki -celebrada el pasado martes en Lorient, y en la que se impuso el barco de Jerémie Beyou- nunca consigue hacerse con la regata. El marino declaró a su llegada a puerto que no teme a esta maldición, y que espera seguir de primero en la clasificación.
Si finalmente lo consigue, se llevará gran parte de los 68.300 euros que reparte esta regata entre los 10 primeros clasificados; a los que hay que sumar los 54.000 euros de Suzuki, o los 15.300 para los principiantes que mejor clasificados queden en las cuatro etapas, así como otros premios más aportados por los distintos patrocinadores. En total, este año está previsto repartir cerca de 152.000 euros entre los finalistas.
Historia
La idea de crear una regata en solitario partió, a finales de la década de los años sesenta, de los periodistas Jean-Michel Barrault y Jean-Louis Guillemard, que trabajaban en el diario francés L'Aurore , y que se les ocurrió organizar esta competición para dar mayor publicidad al diario. Pronto se convirtió en un referente en la náutica francesa que sumaba adeptos cada año.
En 1980 cambia el nombre de Course de l'Aurore por La Solitaire de Figaro , y sigue sumando más éxitos, aventuras y hazañas a su historia. Entre ellas está la ocurrida en 1973, cuando un temporal hizo que las tres cuartas partes de la flota tuviese que abandonar. O, también, cuando en 1985 el navegante Luc Berthillet desapareció en alta mar y fue recuperado más tarde por un carguero español; o cuando Alain Gautier fue salvado por Nicolás Bérenger, que pasaba por aquella zona cuando el primero estaba flotando en el agua con ayuda de una tabla.