Los comerciantes esperan que los próximos días mejore el tiempo para disfrutar de todas las actividades
22 jul 2009 . Actualizado a las 13:21 h.Aunque para algunos la lluvia en Galicia es una maravilla, ayer no estaba invitada a la decimoquinta Feira das Marabillas que abrió sus puertas en la Ciudad Vieja. A media tarde hizo su entrada en la ciudad con una serie de chaparrones consecutivos, que hicieron que la mayoría de las calles de A Coruña se vaciaran.
Sin embargo, esto no fue obstáculo para que decenas de personas optaran por visitar este mercado medieval, convenientemente protegidos con paraguas, que les permitían recorrer todos los puestos sin mojarse. Otra consecuencia de este mal tiempo fue que las actuaciones musicales y de teatro previstas para la tarde-noche tuvieron que ser más breves y aprovechar los períodos en que cesaba la lluvia. Adolfo López, presidente de la asociación de comerciantes del casco histórico, se sorprendió de que hubiese tanta gente visitando la feria a pesar de los chaparrones, y deseó que los próximos días mejoren las condiciones meteorológicas para que esta edición sea un éxito.
Aunque por la tarde la lluvia deslució la feria medieval, por la mañana el número de asistentes que acudieron a la inauguración fue considerablemente superior al de otras ediciones, y muchos no pararon de recorrer los más de doscientos puestos con los que cuenta el mercado este año, que se ha extendido también a la calle Sinagoga y a la plaza de Santa María. Varios grupos de músicos y cómicos fueron los encargados de amenizar este estreno de la Feira das Marabillas, en la que los visitantes se podrán encontrar todo tipo de puestos de artesanía, cestería, cuero, jabones, especies, embutidos, juguetes, velas, y hasta tejas decoradas con la torre de Hércules, el nuevo patrimonio de la humanidad, o pequeñas carabelas realizadas con conchas de la playa.
No faltan tampoco los negocios en los que se pueden adquirir todo tipo de complementos, como anillos, pulseras, collares, pinzas para el cabello o broches, elaborados con los materiales más originales. Las prendas de ropa están también presentes en varios puestos, y no falta un grupo de pequeños burros, que -por 3 euros- permiten que los niños puedan recorrer el mercado a su lomo.