La tercera ronda, el nuevo cinturón de circunvalación de la ciudad, la arteria que reducirá el calvario de los conductores de Alfonso Molina y «oxigenará» el acceso a la Zapateira, sigue siendo una entelequia once años después de que se diera a conocer por primera vez en un documento oficial.
Fue en octubre de 1998, con motivo de la presentación del nuevo planeamiento urbanístico de la ciudad diseñado por el gobierno local. Acompañando el documento principal, se recogía el plan viario comarcal, donde, pintado de azul, estaba ya pergeñado el itinerario de la vía de circunvalación.
La realidad dice que más de 130 meses después, el nuevo vial sigue sin estar operativo. Es más, solo novecientos metros de los 13,1 kilómetros programados se encuentran finalizados, aunque tampoco se puede transitar por ellos, ya que acaban al borde de un precipicio.
Tres años tardó la Xunta en abrir una primera partida para una actuación que en el año 2000 se anunció que estaría operativa seis años más tarde. Fueron 120.000 euros para un estudio de una obra cuyo coste final acabará por encima de los 176 millones de euros, según los costes de adjudicación ya conocidos y a la espera de acabar de licitar todos los tramos.
Un año más tarde, el entonces ministro de Fomento, Francisco Álvarez Cascos, pospuso la entrada en servicio de la tercera ronda hasta el año 2007 y el conselleiro de Política Territorial Xosé Cuíña anunciaba el inicio de las obras para seis meses más tarde.
Ninguna de las previsiones se cumplió y, ocho años más tarde, algunas fuentes ya fijan el verdadero final de las obras en el año 2014. De hecho, el tramo de titularidad estatal que va de la rotonda de Lonzas a la Zapateira, presupuestado en más de 66 millones de euros, tiene un plazo de obra de 40 meses y aún no ha pasado de los trabajos previos. «No se puede hacer nada con una dotación presupuestaria de 750.000 euros para este año y un millón y medio para el ejercicio que viene, porque son cantidades insuficientes para acometer ninguna actuación que vaya más allá de la colocación del cartel», indicó uno de los expertos consultados.
Así, nadie se atreve a fijar una fecha de apertura que la ciudad y su comarca esperan ansiosos desde hace once años.