Concejales con cartera cultural

Carlos Fernández

A CORUÑA

En medio siglo, más de una docena ocuparon el puesto en María Pita

16 jun 2009 . Actualizado a las 13:47 h.

En los últimos cincuenta años han sido más de una docena los concejales que han desempeñado el área de Cultura en el Ayuntamiento coruñés, aunque a veces lo han hecho conjuntamente con otros servicios, como Educación.

A comienzos de 1960 es concejal de Cultura el director y catedrático de Geografía e Historia del Instituto Masculino Enrique Míguez Tapia. De saber enciclopédico, acabaría siendo el decano de Institutos de Enseñanza Media de España. Fue, además, uno de los impulsores del Instituto de Estudios Coruñeses José Cornide y su primer director, impulsando, con la secretaria de la entidad, Isabel Martínez-Barbeito, la traída a España del archivo y biblioteca de Salvador de Madariaga.

Tras un breve período de Matías González Chas, desempeñó el cargo, ya en 1968, el destacado librero Fernando Arenas Quintela, quien, como buen profesional de su ramo, promocionó las ferias del libro, empezando por la instalación en plena plaza de María Pita, el 23 de abril, de puestos ambulantes para animar a la lectura. Amigo de Fraga Iribarne, supo traer a los veranos coruñeses los festivales de España, con sus zarzuelas, obras de teatro, música clásica y demás actividades.

En 1971 ya era concejal de Cultura Miguel Estévez Doamo, sucediéndole Juan José Lojo Fandiño y, en 1976, Félix Suevos Orduna. Meses antes de las primeras elecciones democráticas, del 15-J, el alcalde, José Manuel Liaño Flores, reorganiza la comisión municipal permanente, desempeñando la concejalía de Cultura el abogado y periodista Emilio Quesada Zato, que sumaría en total dieciséis años en el Ayuntamiento, ocupando diversas áreas. Buen deportista, fue campeón gallego de tenis, además de crítico taurino y cronista de la vida local en varios periódicos, incluyendo La Voz.

En 1978, mientras Quesada se iba a Obras y Urbanización, ocupó el área de Cultura Juan José Laredo Verdejo.

Producidas, en abril de 1979, las primeras elecciones municipales democráticas desde la época republicana, llegó al Ayuntamiento una coalición nacionalista-socialista con Domingos Merino, de Unidade Galega, como alcalde. En la nueva corporación había gente amante de la cultura, como Rafael Bárez, Rubén Ballesteros (que publicó por esa época varios libros de poesías), Javier Lillo, Antonio Campos Romay, el ya citado Emilio Quesada y Gonzalo Vázquez Pozo, hijo de la destacada poetisa Luz Pozo.

Entre las primeras decisiones del nuevo Ayuntamiento estuvo la aprobación por unanimidad de una moción sobre la defensa del patrimonio histórico y artístico de la ciudad.

El primero de mayo de 1981, ya con nuevo alcalde, el centrista Joaquín López Menéndez, se reorganiza el gobierno municipal y es encargado del área de Educación y Cultura el concejal Carlos Sabell García, quien permanecería hasta finales de diciembre del mismo año, en que otra nueva reorganización coloca en Cultura al ya citado Vázquez Pozo, quien se revelaría como uno de los mejores que tuvo en este período el Ayuntamiento, pues dinamizó la vida artística y cultural de la ciudad, sin exclusivismos. Destacaría en el pleno del 23 de septiembre de 1982 la aprobación de la urgente puesta en funcionamiento de la orquesta sinfónica.

La llegada de Francisco Vázquez, en mayo de 1983, al Ayuntamiento coruñés colocó al concejal socialista José Antonio Sánchez Penas en Cultura. Capataz forestal, fue inicialmente contestado por varios sectores locales, pues no se le consideraba muy idóneo para el cargo, pero al final acabó «aclimatándose».

Últimos concejales

En la primera remodelación de Vázquez, asume la concejalía de Cultura, Educación e Imagen el actual alcalde, Javier Losada Aspiazu, que le da un aire distinto y mejora la imagen del departamento. Entre otras actividades, destaca la inauguración de la sala de exposiciones del edificio de Durán Loriga, la consolidación de la feria del libro, ciclos de grandes orquestas, jazz, etcétera.

Losada dejaría pasó a otros compañeros de partido, como José Luis Méndez Romeu y Carlos González-Garcés, que impulsarían todavía más las actividades del departamento.

La pérdida de la mayoría absoluta, en mayo de 2007, obliga al PSOE a gobernar en coalición con el BNG, que ocupa varios departamentos, entre ellos el de Cultura, que asume María Xosé Bravo. Aparte de una polémica redistribución de subvenciones, como fue la del Ateneo Republicano, que redujo a 6.000 euros anuales, y la adulteración de la misión de la Casa-Museo Casares Quiroga, está su idea, y la de su partido, de creer que todo empieza y acaba en el idioma, sin pararse a pensar que la galleguización de arriba abajo de toda la cultura coruñesa es un empeño más difícil que conseguir que salga mañana de Alvedro un vuelo de Iberia rumbo al planeta Júpiter. El tiempo se lo acabará demostrando.