Álex Alemany (1943, Gandía) expone una pequeña parte de su obra en la galería La Botica del Arte (en el número 2 de la avenida de Santa Cristina, en Perillo). Es la primera vez que este pintor, que define su obra como un maridaje de metáforas, visita la ciudad.
-¿Qué es lo que más le ha gustado?
-Si me permite, voy a hacer una crítica: cuando llegué me acerqué a una oficina de turismo y me indicaron de todo, pero omitieron el Museo de Belas Artes. Lo descubrí yo paseando y me parece muy grave que no lo recomienden, porque tiene obras muy valiosas, como un gran cuadro de Sorolla, que es paisano mío, o varios impactantes de Álvarez de Sotomayor.
-¿Qué le han parecido las galerías?
-Pocas, pero siempre veo pocos espacios para el arte.
-¿Cómo definiría el suyo?
-Lo que yo pinto es realismo mágico, hijo directo o indirecto del surrealismo, pero también hay muchas metáforas porque me gusta el lenguaje poético. Le dedico muchas horas, al contrario de lo que se cree de los artistas. Para mí es muy importante trabajar mucho; necesito pintar tanto como respirar.
-¿Qué ha traído a Oleiros?
-Son 16 obras en las que se acumula el doble sentido y las metáforas.
-¿Hábleme de su preferida?
-Tal vez sea el desnudo de una pareja ante un espejo con una vela encendida que se refleja como apagada. Versa sobre lo fugaz de la pasión y de las relaciones amorosas.