El escritor uruguayo Mario Benedetti visitó la ciudad en 1998. Ofreció un recital?en el Teatro Colón y participó después en un café de redacción de La Voz
24 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.La reciente muerte del escritor uruguayo Mario Benedetti ha traído al recuerdo de muchos coruñeses su estancia en la ciudad en 1.998 y el recital poético que ofreció en el Teatro Colón, así como su asistencia a un café de redacción en La Voz, aún en Cuatro Caminos.
Eran las 20.30 horas del 22 de mayo del citado año cuando el Colón estaba lleno de gente, mayoritariamente joven, para oír la voz cálida del poeta, acompañado a la guitarra por el cantautor Daniel Viglietti. Al mismo tiempo que se daba por ocupadas todas las localidades, decenas de personas, que se habían quedado fuera, golpeaban las puertas del teatro hasta que la organización decidió hacerles un hueco.
El recital respondió a la expectación y, entre el dulce acento del poeta y el acompañamiento musical, cautivó al público. Para el autor de La tregua (1960), Gracias por el fuego (1965) e Inventario (1990), «el papel de la poesía es fundamental en un mundo donde todo se ha globalizado, empezando por la hipocresía».
El mismo día del recital, Benedetti visitó el pazo de Mariñán (había sido invitado por la Diputación, con motivo de los actos del premio González Garcés de poesía), donde plantó un árbol como recuerdo de su estancia, y en la mañana siguiente asistió a un café de redacción en La Voz, a cuyo resumen el periódico le dedicó dos páginas.
Reconoció que ya había estado varias veces en A Coruña y la primera vez que vino le sorprendió entrar de repente en un bar y encontrar fotografías de equipos uruguayos, o de la propia selección (que jugó con el Deportivo en Riazor en 1924), tomando mate con los coruñeses. El poeta se refirió también a la emigración y recordó que había mucha gente gallega que tenía familiares en Uruguay.
Entre las respuestas de Benedetti, que dejó Uruguay en 1973 por motivos políticos, destacaron estas: «El que una vez ha sido exiliado está condenado a serlo siempre»; «Yo creo en la utopía. Y creo que ha habido tres grandes utópicos en la historia de la humanidad. Aunque soy ateo, creo que han sido Jesucristo, Freud y Carlos Marx»; «Lo primero que le critico a Fidel Castro es que siga manteniendo la pena de muerte. Yo estoy en contra de cualquier ideología que esté detrás. Pero también hay mucha hipocresía respecto al problema de Cuba. Sí, es un régimen comunista, pero también lo es China y de Tiananmen no habla nadie. Y en China se han ejecutado más opositores que en el resto del mundo. Creo que la revolución cubana va a sobrevivir. Si fuese destruida sería una catástrofe para América Latina»; «Yo creo que ni con un cuento, ni con un soneto, ni con una pieza teatral se convence a ningún político, que en general son muy alérgicos a la cultura, no solo a la literatura. Los de derecha -extrema derecha sobre todo- detienen a los intelectuales, los torturan, los deportan, los matan. A los políticos de centro les gusta retratarse del brazo de un artista, que es como un elemento decorativo. Pero también los políticos de izquierda intentan utilizar al intelectual».