«El superdelegado será un elemento para reducir la burocracia»

A CORUÑA

El lunes tomará posesión del cargo con el reto de «no defraudar a los que han confiado en mí y agilizar la resolución de los problemas a la gente todo lo posible»

01 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Diego Calvo recibió ayer la confirmación oficial de lo que era un secreto a voces. A sus 34 años y una semana, será uno de los rostros más jóvenes del nuevo organigrama de la Xunta diseñado por Alberto Núñez Feijoo en un cargo pensado para potenciar la acción de gobierno. «Hoy mismo (por ayer), tras hacerse oficial el nombramiento he hablado con el presidente autonómico y nos ha pedido compromiso con el nuevo proyecto y eficacia en la transmisión de las políticas del nuevo gobierno», cuenta este aficionado a los libros del capitán Alatriste que tiene sobre su mesilla el ensayo El economista camuflado sin terminar de leer por falta de tiempo.

-¿Cómo recibió la noticia de su nombramiento?

-Nos lo comunicó a todos los delegados el presidente de la Xunta. El próximo lunes tomaremos posesión ante el conselleiro de la Presidencia, Alfonso Rueda, y, a partir de ahí, pondremos en marcha todos los mecanismos. Feijoo nos ha pedido a todos lo mismo, que seamos personas eficaces en la gestión y ayudemos a solucionar en la medida de lo posible los problemas de la gente. También supone un importante reto personal, porque espero cumplir con las expectativas de los que han confiado en mí y espero no defraudarlos cuando toque hacer balance dentro de cuatro años.

-¿Ha pensado ya cómo lo va a organizar?

-Alguna vuelta le hemos dado. Es evidente que hay un reto por delante con muchas cosas por hacer, pero contamos con un amplio abanico de funcionarios preparados para acometer ese desafío mediante la creación de un equipo multidisciplinar y que demostrará plena confianza en el papel de los empleados públicos, que tendrán que asumir más responsabilidades.

-¿Será el superdelegado un contrapoder a las diputaciones provinciales?

-Por supuesto que no. Son dos instituciones diferentes, con cometidos y objetivos diferentes, donde cada uno tiene una misión que cumplir. Sinceramente, creo que son herramientas de trabajo perfectamente compatibles.

-Pero la gestión que antes se diluía en varias personas se concentra ahora en una sola.

-Sí, pero esta decisión hay que enmarcarla dentro de la voluntad del presidente de la Xunta de apostar por la austeridad para enfrentar la actual situación de crisis. Un único delegado entendemos que es una manera de introducir una mayor eficacia en la gestión y ser más ágiles en la atención a las necesidades reales de la gente.

-Sí, pero también contarán con un importante presupuesto para poder hacer política.

-Pero es que ese dinero no es el presupuesto del superdelegado, es el presupuesto de la Xunta y a nosotros, en este caso a mí, me compete ejecutar las políticas que marque el gobierno autonómico. El reto será simplificar todos los trámites de gestión, porque el superdelegado debe ser una herramienta para reducir la burocracia.

-Algunos críticos también temen por su papel frente a los alcaldes de signo diferente al PP.

-Yo pido la misma vara de medir para todos los nombramientos. Solo hay que ver los últimos que han hecho los socialistas. Yo no quiero pensar que la designación del nuevo delegado del Gobierno, Antón Louro, sea para poner firme al PP y hacer oposición a la Xunta. Mi papel tampoco será poner firmes a los alcaldes del PSOE, del BNG o a los independientes, sino colaborar en la ejecución de las políticas de la Xunta. El respeto y la lealtad institucional presidirán todas las actuaciones.