Las puertas de los edificios y de los garajes aparecen reventadas

La Voz

A CORUÑA

29 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Además de con miedo, los vecinos de la calle Fernando Arenas viven con ansiedad y angustia. Temen que pasen los días de la semana y que llegue el jueves, cuando da comienzo el botellón. La incertidumbre de lo que puede ocurrir les invade.

Saben de antemano que cuando vuelven a sus domicilios sus portales están bloqueados por las bolsas que contienen la bebida que servirá para realizar el botellón. Y que a pesar de que están en sus propiedades tienen que pedir por favor, y de una manera muy sutil, a los jóvenes que les retiren los obstáculos. Y aun así, deberán esperar un tiempo a que los botelloneros tengan a bien franquear las entradas.

Y lo mismo les ocurre con los portalones de los garajes. Se sientan delante de los párkings aunque los vehículos estén esperando para salir o entrar. No les importa que el coche salga debido a una emergencia. Ellos ni se inmutan. Y los vecinos temen salir a recriminarles por las posibles represalias que puedan tomar contra ellos. Y solo les queda esperar. Además tienen que tener un especial control para evitar que los jóvenes les sigan y se adentren en el garaje y cometan destrozos en el interior.